Este fin de semana el APRA nos enseñó el significado de disciplina partidaria. Si algo puede reconocérsele a este partido es la capacidad de trabajar articuladamente, al menos cuando la coyuntura lo exige y atenta contra su imagen. Por un lado, frente a una serie de temas saben como actuar en pared para equilibrar posiciones siempre que les convenga (véase “¿Susto?: justo y necesario”), por otro, saben contrarrestar los golpes que pudieran recibir haciendo un solo cuerpo cuando es necesario y, finalmente, son especialistas en posar para las fotos.
No debemos confundir la motivación de esta disciplina partidaria. Aquellos que creen que Alan García fue el que logró unir a sus compañeros bajó una opinión compartida a raíz de un “jalón de orejas” están, en mi opinión, errados. AGP puede jalar las orejas a diestra y siniestra si lo desea, pero no por ello logrará que los cuadros se alineen. Las contradicciones protagonizadas por los cuadros apristas se explica pues la desesperación por cubrir la más que sospechosa elección de los magistrados del Tribunal Constitucional era tanta que actuaron de manera pasional; sin embargo, al notar que el partido era el perjudicado, ellos mismos decidieron dar por concluido el asunto y posar para la foto.
El domingo pasado esta fue clarísima. Los cuatro cuadros del APRA (Alan García como jefe de estado se mantuvo al margen y Mauricio Mulder fue víctima de una fuerte gripe, según él) aparecieron más unidos que nunca demostrando así que las supuestas riñas al interior del aprismo no eran sino chismes y falsedades.
Ahora bien, debemos mantener los ojos en el tema importante. Si bien, saber si el partido de gobierno presenta riñas es interesante para nutrir el panorama general en una serie de temas, el asunto crucial de la semana pasada gira en torno a la POCO transparente (por ser generosos) elección de los cuatro miembros del Tribunal Constitucional. Sin embargo, la foto de armonía aprista nos hizo sentir algo de tranquilidad ya que se percibió en el ambiente un deseo por enmendar la “patadaza” ocurrida. Desde luego, esta autora se muestra enteramente a favor de anular la votación del miércoles pasado, pero de nada nos sirve una nueva elección si las garantías de transparencia en este nuevo proceso son NULAS. Y al parecer lo son.
¿Dónde quedó la alternativa de “Cambio responsable” que pregonaba el aprismo durante las últimas elecciones presidenciales?
Es evidente que uno de los temas en el cual nuestro país necesita URGENTEMENTE un cambio responsable es en el de justicia. La corrupción ha calado más hondo de lo que podemos imaginar y por ello las encuestas hechas a los ciudadanos muestran al poder judicial como uno de los menos confiables. Un país cuyo poder judicial goza de menor credibilidad que las cartas esotéricas o el tarot, no puede progresar; pero lo realmente preocupante es que esta mínima credibilidad se justifica en la evidente falta de transparencia, voluntad de cambio y justicia real en este poder.
Si nuestro país necesita una reforma judicial no podemos seguir mostrando a los peruanos espectáculos como los de la semana pasada. No puede ser que la sanción aplicada al Oficial Mayor del Congreso sea una suspensión de quince días, no puede ser que la comisión que se encargará de elegir a los nuevos miembros del Tribunal Constitucional sea nuevamente presidida por el señor Aurelio Pastor quien ha sido responsable de la poca transparencia en la elección anterior. No puede ser que el APRA nos muestre una foto falsa para luego mantener las cosas como quedaron.
El papel de los medios de comunicación fue crucial para que el APRA cambie su posición respecto a la anulación de la votación del miércoles, pero aún falta trabajar en pos de lograr que la elección sea realmente limpia. Nos falta mucho camino por recorrer para lograr un sistema judicial que sea eficiente, eficaz y realmente justo. Nos quedan muchos obstáculos en el camino, esperemos que no tengan forma de estrella.
No debemos confundir la motivación de esta disciplina partidaria. Aquellos que creen que Alan García fue el que logró unir a sus compañeros bajó una opinión compartida a raíz de un “jalón de orejas” están, en mi opinión, errados. AGP puede jalar las orejas a diestra y siniestra si lo desea, pero no por ello logrará que los cuadros se alineen. Las contradicciones protagonizadas por los cuadros apristas se explica pues la desesperación por cubrir la más que sospechosa elección de los magistrados del Tribunal Constitucional era tanta que actuaron de manera pasional; sin embargo, al notar que el partido era el perjudicado, ellos mismos decidieron dar por concluido el asunto y posar para la foto.
El domingo pasado esta fue clarísima. Los cuatro cuadros del APRA (Alan García como jefe de estado se mantuvo al margen y Mauricio Mulder fue víctima de una fuerte gripe, según él) aparecieron más unidos que nunca demostrando así que las supuestas riñas al interior del aprismo no eran sino chismes y falsedades.
Ahora bien, debemos mantener los ojos en el tema importante. Si bien, saber si el partido de gobierno presenta riñas es interesante para nutrir el panorama general en una serie de temas, el asunto crucial de la semana pasada gira en torno a la POCO transparente (por ser generosos) elección de los cuatro miembros del Tribunal Constitucional. Sin embargo, la foto de armonía aprista nos hizo sentir algo de tranquilidad ya que se percibió en el ambiente un deseo por enmendar la “patadaza” ocurrida. Desde luego, esta autora se muestra enteramente a favor de anular la votación del miércoles pasado, pero de nada nos sirve una nueva elección si las garantías de transparencia en este nuevo proceso son NULAS. Y al parecer lo son.
¿Dónde quedó la alternativa de “Cambio responsable” que pregonaba el aprismo durante las últimas elecciones presidenciales?
Es evidente que uno de los temas en el cual nuestro país necesita URGENTEMENTE un cambio responsable es en el de justicia. La corrupción ha calado más hondo de lo que podemos imaginar y por ello las encuestas hechas a los ciudadanos muestran al poder judicial como uno de los menos confiables. Un país cuyo poder judicial goza de menor credibilidad que las cartas esotéricas o el tarot, no puede progresar; pero lo realmente preocupante es que esta mínima credibilidad se justifica en la evidente falta de transparencia, voluntad de cambio y justicia real en este poder.
Si nuestro país necesita una reforma judicial no podemos seguir mostrando a los peruanos espectáculos como los de la semana pasada. No puede ser que la sanción aplicada al Oficial Mayor del Congreso sea una suspensión de quince días, no puede ser que la comisión que se encargará de elegir a los nuevos miembros del Tribunal Constitucional sea nuevamente presidida por el señor Aurelio Pastor quien ha sido responsable de la poca transparencia en la elección anterior. No puede ser que el APRA nos muestre una foto falsa para luego mantener las cosas como quedaron.
El papel de los medios de comunicación fue crucial para que el APRA cambie su posición respecto a la anulación de la votación del miércoles, pero aún falta trabajar en pos de lograr que la elección sea realmente limpia. Nos falta mucho camino por recorrer para lograr un sistema judicial que sea eficiente, eficaz y realmente justo. Nos quedan muchos obstáculos en el camino, esperemos que no tengan forma de estrella.
Ahh, me olvidaba. No crean que no notamos la SOSPECHOSA COINCIDENCIA entre la elección (adelantada un día) de los miembros del tribunal constitucional y el reciente informe de la fiscal chilena respecto a la extradición de Alberto Fujimori. Ya sabemos de qué lado está el partido estrella.





