28/05/2007

¿Y dónde está el solidario?

El caso del mercado mayorista de Santa Anita ha sido altamente revelador en muchos sentidos. Por un lado tenemos a la prensa. Siendo objetivos debemos reconocer que también ellos han sido objeto de crítica por parte de varios columnistas y actores sociales. Desde luego, la prensa ha conducido la noticia en función de sus intereses y la han “sensacionalizado” a su antojo. Pero la noticia existía, y era cierto que el tema se prestaba para este manejo. Astutos han sido, maquiavélicos también, pero no mentirosos. Lo que realmente me sigue pareciendo condenable es que se han dejado de lado otras noticias importantes como por ejemplo, el hecho de que la fiscal chilena se pronunciaría respecto del caso Fujimori el día de hoy. ¿Y justo hoy ocurre el desalojo en el mercado mayorista de Santa Anita? Divina coincidencia, aunque en política, estas NO existen. OJO.

Por otro lado se encuentran las diversas perspectivas de los ciudadanos. Digamos que ha habido diversos bandos:

- Los que veían como imperativo el desalojo a toda costa y a la brevedad posible de los “invasores” (término que ha utilizado la prensa durante todos estos días y que, desde luego, conlleva toda una carga peyorativa hacia personas que han sido estafadas. Pero son, sin lugar a dudas y aunque el término tenga toda una connotación cultural negativa, eso: invasores, en el sentido laxo del término).

- Los que trataron de justificar la reacción de los mercaderes utilizando falacias ad misericordiam, y demás estrategias tristes. Debemos comprender que un culpable claro es el señor Herminio Porras y otros dirigentes. Para ellos, LA SANCIÓN MÁS DURA, pero ello no quita lo ocurrido. La ley es la ley y si empezamos a buscar excepciones no tendremos buen paradero y viviremos en un relativismo absoluto imposible en una democracia tan frágil como la nuestra. La entidad pertinente (la municipalidad de Lima metropolitana) debe resolver el asunto.

- Y aquellos que mantuvieron un punto medio, o lo más cercano a él.

Pero hubo un CUARTO bando, con un único miembro en sus filas: Luis Castañeda Lossio. Lo han llamado “el muertito”, lo han llamado “el silencioso”, pero esto no es una broma. No es posible que el alcalde de Lima Metropolitana, responsable de este asunto, haya sido invisible. ¿Para qué candidateó el señor Castañeda? ¿Para vivir los buenos tiempos y evadir cada problema? ¿Para pintar sus escaleras solidarias y beneficiar a su “partido” con cada obra hecha con los recursos del municipio, pero cerrar la boca siempre que sus declaraciones sean realmente importantes?

Yo me pregunto, ¿quién es el propietario del terreno en cuestión? La municipalidad de Lima. Entonces, ¿quién debió involucrarse de lleno en el tema que ocupó primeras planas durante los últimos diez días? El alcalde. ¿Dónde estaba? Nadie sabe. Tal vez en una de las sesiones de consejo que... ¿siguen siendo cerradas? Así parece.

Pues la razón resulta obvia. Mucha popularidad como para echarla al agua en un “asuntillo” que puede resolver el ministerio del interior. En efecto, ellos también debían intervenir, pero el alcalde era quien debía encabezar el asunto. Aunque el señor Parra quiera convencerme de que el alcalde ha seguido al milímetro cada paso de los policías el día de hoy, no le creo porque no basta con reunirse a puertas cerradas con el mismísimo Luis Alva Castro, sino ACTUAR COMO UN ALCALDE, estar a la altura del cargo que ostenta gracias al voto de los limeños.

Que no nos sorprenda que ahora aparezca en los medios porque como el asunto ya fue “resuelto” entonces no hay mucho más de lo cual huir.

Pero lo que resulta más indignante, no es solo su falta de protagonismo en este suceso, sino el apoyo que sigue recibiendo por parte de la población. Hoy conversaba con algunas personas sobre el hecho y me sorprendió oír una lista de justificaciones respecto a su ausencia. Básicamente lo disculpaban pues este era, al parecer, un asunto que debían resolver sus abogados. ¿QUÉ? Por favor, no caigamos en este tipo de disculpas absurdas. Una vez más recordemos quién es el responsable político y el papel que le toca cumplir.

Definitivamente necesitamos un alcalde que sepa anteponer su cargo a su popularidad y su responsabilidad a sus intereses personales. Luis Castañeda Lossio ya evidenció esa carencia, no olvidemos esta actitud cuando lo encontremos en otra cédula de votación.
SE BUSCA ALCALDE DE LIMA METROPOLITANA

Recepción de currículos hasta antes del desalojo en el Mercado Mayorista de Santa Anita.

¿Unidad Opositora?

Estas últimas semanas hemos presenciado una obra sin telón ni nombre propio (incluso parece ser obra de más de un autor), pero cuyos personajes se mantendrán en la memoria colectiva que, aunque frágil, puede resultar rencorosa al corto plazo o al mediano, en el mejor de los casos.

Unidad Nacional, la alianza “opositora” al régimen actual, protagonizó los escándalos de corrupción más notorios y vergonzosos dentro de sus filas congresales. ¿Es acaso un complot contra la “unidad opositora”? Ello, si así lo fuera, no justifica el hecho de que los casos hayan ocurrido, se hayan ventilado, denunciado y logrado mellar así, la imagen de la ya desprestigiada bancada.

Sin embargo, me queda la impresión de que luego de estas denuncias lo que mayor impacto, o expectativa, ha causado entre los analistas y representantes políticos han sido las recientes declaraciones de Lourdes Flores Nano (lidereza del Partido Popular Cristiano) respecto de la “mala racha” por la cual transita la bancada de la alianza que dirigió durante las últimas elecciones (y las del 2002).

Bastó que apareciera frente a cámaras para que diversos medios comentaran las declaraciones. ¡Vaya que puede sentirse importante! y creo que ello ocurre pues lo es. Aun cuando muchos se empeñen en afirmar que su tumba política ya fue cavada y tiene epitafio incluido, no podemos negar el hecho de que se le sigue atribuyendo el rol opositor del régimen, aún cuando no lo haya hecho bien durante este primer año.

No podemos obviar el hecho de que sus declaraciones fueron erradas en ciertos aspectos, sobre todo en el de responsabilidad. Creo, como he mencionado en otras ocasiones, que el responsable político debe asumir siempre la carga de las consecuencias sobre sus hombros. Es de reales líderes comprender que el rol que les toca asumir no es solo el de las celebraciones ya que es en los momentos tensos y poco envidiables (como el que transita actualmente Unidad Nacional) en que estos reales líderes demuestran que lo son.

Hay un escenario que recuerdo claramente respecto a las últimas elecciones presidenciales. Este es el del discurso de Lourdes luego de recibir los resultados que la declaraban perdedora. Su capacidad de liderzazo fue notorio en aquella ocasión pues el discurso que pronunció no solo fue conmovedor, sino que también dejó notar la actitud de un real líder: la aceptación de toda la responsabilidad en la derrota. Sin embargo, no repitió la actitud en estas últimas declaraciones, ya que el discurso se centró en el supuesto complot (vaya la similitud con el señor Humala. Lourdes tiene mucho más sentido común, la reacción fue impulsiva y producto de la inmediatez, lo cual no borra el error en la declaración) de otras fuerzas políticas contra la alianza que, espero, se rompa de una buena vez.

Es importante sentar una posición respecto de todo este asunto que nos tiene, a muchos peruanos, hartos. Hay sendas noticias más importantes, pero no tan sensacionalistas como esta, que son dejadas de lado, por ello sentar una posición y cerrar el tema es lo más oportuno y acertado. Unidad Nacional fue siempre una alianza equívoca. Por un lado, la alianza con Renovación fue solo un oportunismo más del señor Rey, que se caracteriza por ser la muestra viva de aquel sujeto que solo se mueve en el terreno de “business son business”, por el otro, la importancia que se le dio a Solidaridad Nacional fue un gran error ya que este “partido” no es otra cosa que un conjunto de personas frente a Luis Castañeda Lossio, quien por su parte, no hace sino manejar tibiamente el cargo que tiene para poder tentar otro en un futuro no muy lejano.

Viéndolo por donde sea, el PPC es la única estructura partidaria con historia y doctrina que ha salido perdiendo con todo este enredo. No solo se ha debilitado el partido internamente, ya que ha perdido miembros y estabilidad, sino que además se ha visto desprestigiado constantemente no solo por los recientes escándalos (que han protagonizado también PPCistas), sino por las tensas relaciones que se empezaron a notar entre los diversos “aliados”.

Sin embargo, los errores se arreglan y creo que aún es tiempo para ello. Unidad Nacional ha demostrado el quiebre y creo que sería más positivo para todos darle fin a la alianza. Por alguna razón, que no descifro, surge la sensación de que el PPC como partido político puede resultar un opositor más serio que como parte de una alianza contraproducente.

Ahora bien, el PPC tampoco tiene mucho futuro si no encuentra estrategias apropiadas para quitarse el rótulo de “partido de los ricos” que el APRA utilizó muy bien hace no tanto tiempo. ¿Dónde está el trabajo? Pues en las bases, en la doctrina de cada partidario (como la misma Lourdes afirmó en una entrevista publicada en “La República” de hoy domingo), en suma: en la REFORMA.

Ello nos remite al tema del artículo anterior sobre el cual solo queda decir que la REFORMA debe llegar a los partidos si desean mantener dicha calificación. El PPC tiene un oportunidad para hacerlo, esperemos que los otros partidos tomen también la iniciativa para que en las próximas elecciones los símbolos signifiquen más que las fotos en la cédula de votación. La REFORMA es necesaria, pero también urgente.

20/05/2007

REFORMA: "La juventud es un estado de ánimo"

En varias ocasiones y en circunstancias totalmente distintas he escuchado la idea de que los cambios no solo no son fáciles, sino que pueden resultar también dolorosos. Es cierto que un cambio indica un giro, una nueva mirada, nuevos aires, oxígeno, etc. y ello, aunque bueno, es también difícil.

Durante las dos semanas pasadas hemos podido ver indignados una serie de acusaciones hacia varios parlamentarios. No pretendo discutir sobre las intenciones subyacentes en este aparente “ataque” hace cierta bancada parlamentaria. Particularmente, creo que con o sin intenciones detrás, hay hechos que fueron reportados de manera CORRECTA pues no podemos permitir que se viole la ley. Acerca de este tema sugiero la entrevista al congresista por Unidad Nacional, Guido Lombardi, publicada en el suplemento DOMINGO del diario La República.

Lo que me gustaría comentar en este artículo es un aspecto que se encuentra detrás de esta superficie de denuncias, respuestas, resentimientos, sanciones y demás. Es el aspecto de la importancia de la renovación.

Los peruanos sabemos que en el Perú no existen estructuras partidarias sólidas; que lo que tenemos más cercano a un partido puede ser el APRA, Acción Popular, el PPC, algunos nuevos como Perú Posible (que al parecer desaparecerá como hizo el FIM), el partido nacionalista (pero fragmentado), el fujimorismo (que no sabemos que nuevo nombre adoptará en las próximas elecciones y con él, una nueva identidad, pero siempre vinculada al ex presidente), etc. Sin embargo, también se tiene la idea de que es necesario que existan estructuras partidarias que agrupen tendencias políticas diversas. Somos conscientes de que no ocurre así en la realidad pues partidos como el APRA han demostrado ser móviles circunstanciales y ello solo ocasiona mayor descontento y desconfianza en cada uno de los ciudadanos peruanos que espera algún cambio real en el manejo de los partidos políticos.

A raíz de los acontecimientos de las últimas semanas, un tema volvió al escenario: REFORMA. Tal vez de manera muy sutil reapareció la idea de la necesidad de reformar los partidos. La idea de reforma no es nueva y no es exclusiva de partidos, sino que se aplica para el sistema de gobierno, las políticas sociales, educativas, económicas, etc. pero en el caso particular de los partidos políticos se debe decir algo.

Aunque los partidos políticos que aún se mantienen vigentes en el Perú no sean sólidos y en muchos casos, no sean partidos políticos en lo absoluto, es preciso notar que es necesario un cambio en el juego. Los personajes que salen a comentar acerca de diversos hechos suelen ser siempre los mismos. Con unas pocas excepciones que justifican la regla, podemos afirmar que no hay una real renovación de cuadros peruanos respecto al espectro político nacional. Los dirigentes de las agrupaciones políticas se preocupan principalmente por mantenerse vigentes ellos y dejan en segundo o tercer plano la formación de nuevos líderes que son aquellos que permitirán que tal o cual agrupación siga viva. Prima el individualismo y como consecuencia ocurre el debilitamiento de las estructuras. Sin renovación constante, sin pluralidad de opiniones, cualquier estructura está condenada a morir en el intento de crecer, porque se debe trascender a los líderes para formar partidos reales y representativos.

¿No es hora de nuevos rostros en la política nacional?
Creo que es hora.

Como cito en el encabezado de este blog “la juventud es un estado de ánimo” (Frank Lloyd Wright). Se necesita de personas jóvenes, enérgicas, entusiastas, perseverantes, apasionadas, etc. en la dirigencia de los partidos políticos. Tal vez con este cambio, en algún momento dejemos de afirmar que no existen partidos políticos en nuestro país. Es hora de que las voces que reclaman cambio y reforma en los partidos sean escuchadas, porque no queremos más de lo mismo, ya sabemos cómo funciona.

No solo basta con atreverse a buscar la reforma, estimados dirigentes partidarios, hay también que atreverse a dar un paso al costado.

12/05/2007

De Magaly, Gisella y otros demonios


La semana pasada vimos a la popular señito protagonizar una escena digna de un nuevo programa parecido al otrora ¿popular? "La casa de Gisella", aunque en esta oportunidad la invitada especial fue la siempre controversial Magaly Medina.

Lo curioso de este tema no es el hecho en sí, que puede resultar anecdótico e incluso peculiar (aunque otros casos faranduleros puedan resultar aún más curiosos), sino más bien la reacción de la prensa. Basta echar un vistazo rápido a los medios de comunicación durante la semana pasada, para advertir que la cobertura de esta noticia fue más que significativa: primeras planas, fotos referidas al hecho, artículos de opinión ofreciendo diversas perspectivas, reportajes televisivos, entrevistas, etc.

Es innegable que este tipo de sucesos causan conmoción, sobre todo en un país como el nuestro, en el cual predomina cierto interés por el chisme y el escándalo. Sin embargo, este interés se mantiene vigente por el tipo de información que se otorga. Si bien existen medios de comunicación serios que definen sus límites claramente y saben cuándo y cuánto cubrir determinados temas, existen mayoritariamente otros medios que basan su presencia en noticias exageradas (e incluso mentiras), pleitos entre tal o cual persona, dimes y diretes, etc.

Ahora bien, el pleito "Gisella vs. Magaly" tiene un trasfondo particular y este es importante. El tema de la libertad de prensa es cuestionado no en sí mismo, sino respecto de las manifestaciones de esta libertad. Gisella ha hecho reflotar un tema que se encuentra desde hace buen tiempo en las discusiones cotidianas y este es el de los límites que deberían fijarse (o si deberían fijarse límites) respecto a los contenidos que se ofrecen en los programas televisivos, radiales, medios de prensa escrita, etc.

El poder de la información es crucial en un sociedad como la nuestra que se califica de demócrata pero cuya democracia ha sido y se mantiene débil.La libertad de información es, por tanto, un derecho de los ciudadanos. Sin embargo, ¿quién decide cómo y de qué nos informamos? Los medios de comunicación. Por ello, el rol educativo que cumplen en la sociedad los dota de poder y, en consecuencia, de responsabilidad.

Magaly Medina, como parte de este grupo de poderosos de la comunicación debe reconocer la responsabilidad formativa que tiene y evaluar como la ha asumido desde que inició su programa, pero al margen de ello, el interés que el reciente escandalete ha despertado debería girar en torno a otras preguntas como por ejemplo, si es o no necesaria una ley clara respecto de los medios de comunicación.

Al respecto de esta noticia muchas personas se han manifestado radialmente, enviando cartas a los medios, etc. para plantear diversas posturas. Este hecho debería ser aprovechado por los medios, pero no para sensacionalizar más el asunto particular, sino para guiar al receptor de la noticia hacia temas más importantes como el conocimiento de las leyes de comunicación, el teje y maneje de los medios, etc. Pocas noticias despiertan tal interés en los ciudadanos, y por ello, esta resulta una excelente oportunidad para que los medios cumplan a cabalidad el rol educativo del cual hablamos líneas atrás.

Esperemos que los medios apuesten por la responsabilidad y no solo por el raiting. Es increíble que se le haya dedicado más de dos bloques a la señora Gisella Valcárcel en "La ventana indiscreta". Es importante que se escuche su punto de vista, el cual tiene varios aspectos positivos, pero no podemos dedicarnos EXCLUSIVAMENTE a este tema solo porque el rating favorece al medio que lo hace. No se trata SOLO de entregar lo que el ciudadano quiere recibir. También se trata de enseñar otras opciones. La libertad consiste en escoger cuando existen varias opciones. ¿No es hora de ampliar el bufet?

09/05/2007

¿Complot?

El ex candidato presidencial Ollanta Humala volvió a aparecer en los medios de comunicación, esta vez rechazando la apreciación que inicialmente hiciera Javier Bedoya respecto a un supuesto complot para desestabilizar al gobierno. Este complot estaría detrás de las movilizaciones que han invadido los diarios y programas noticiosos durante la semana pasada.

Para variar, el señor Humala percibió en este caso, la oportunidad para mantenerse vigente en un escenario político que sin duda, le es muy lejano. La confianza depositada en él por muchos ciudadanos en las pasadas elecciones presidenciales, se ha desvanecido casi por completo. Con el asunto del complot, siente que puede realzar su imagen e incluso recargarla. ¿Estará en lo cierto? No lo creo…le falta camino por recorrer si lo que desea es recuperar su espacio.
Dejemos el asunto del “supuesto” complot de lado y preocupémonos por lo realmente importante como son , las reales y justificadas demandas (en algunos casos) tras las movilizaciones y paros de la semana pasada. Si estos ocurren no es por obra del señor Humala (quien no pinta más que su cuarto), sino por asuntos concretos y reales. El gobierno no debe eludir su responsabilidad.

02/05/2007

Del castillo a la cueva

El día de hoy Jorge del Castillo se presentó en el congreso para re-contestar el pliego de cuarenta preguntas interpelatorias respecto a la designación de Alberto Pandolfi (ver “Pataditas y metidas de pata”). Al margen de aquello que responda, en mi opinión será más de lo mismo, lo importante acá es el hecho. Me he manifestado abiertamente a favor de que se le censure en vista de que él es el responsable político de lo que él califica como un “error político”; bueno pues, los errores tienen consecuencias y es él a quién le corresponde asumirlas.

Sin embargo, no debemos ver solo lo obvio. Es poco probable que una censura prospere ya que la iniciativa no cuenta con el apoyo de la mayoría. Pero, al margen de la censura quiero detenerme en la “figura” del Castillo. No podemos negar que es un personaje que goza de simpatía. Supo dotar al gobierno de una imagen conciliadora, serena y tolerante. Con ello, el premier, logró también ganarse el cariño del público. Pero no olvidemos a nuestro presidente. Al señor García no le agrada mucho la idea de tener a otro carismático cerca ya que considera que el único popular debe ser él. Además, a ello puede agregarse el hecho de que del Castillo obtenía popularidad creciente dentro del partido, frente a una imagen ciertamente desprestigiada (aunque no por eso débil) de Mulder. Todo ello conllevó a que García decidiera dar otra revisada a sus cartas.

Y así sucedió. Luis Alva Castro, actual ministro del interior, no fue una coincidencia. En política no existen coincidencias y esta designación explicitó la intención de García de poner un alto al primer ministro. Claro, un alto “positivo”, pero García no entiende que esto no es cuestión de impulsos y así como alguna vez, impulsivamente (aunque ello no lo justifica) decidió otorgar cierta patadita a un ciudadano, esta vez decidió patear simbólicamente al premier. (Ver “LAC…anción”).

Una vez más, el asunto son las consecuencias. La censura al premier es, como se ha mencionado antes, poco probable. Lo probable entonces, es que siga en el cargo algunos meses más. Sin embargo, ¿cómo queda el premier luego de todo este asunto? Entendiendo por “todo” desde el momento en que Luis Alva Castro asume la cartera del interior hasta ahora.

Es evidente que Jorge del Castillo tiene una imagen dañada y débil. Al margen del cargo político que ostenta (un premierato pertenece a las ligas mayores) su figura política ha sido mellada, con justicia en algunos casos, pero con injusticia y mezquindad en otros. Hay pequeños detalles que muestran esta baja popularidad. Por ejemplo, las pifias el día de ayer en la ceremonia por el día del trabajo organizada por la CGTP. No intento mezclar una cosa con la otra. Entiendo que los miembros de la CGTP se encuentren decepcionados debido a la lentitud en las reformas laborales; sin embargo, la tolerancia CERO que se evidenció y la falta de respeto inmediata (porque las pifias no tardaron mucho en llegar) indican la poca autoridad que ejerce del Castillo al menos frente a este auditorio; aunque, seamos sinceros, este descenso de autoridad se ve en muchos otros auditorios también.

El presidente García consiguió detener el asenso popular de Jorge del Castillo, pero no cuenta con la importancia de tener un premier popular sobre todo en un gobierno como el suyo en el que los “errores políticos” son pan de cada día. ¿Se escudará ahora en LAC? Lo dudo, no ha pintado mucho (por no decir “casi nada”) desde su nombramiento. Entonces… ¿qué hará el presidente? No lo sabemos y no lo sabremos porque AGP sabe como sorprendernos, vaya que sí.

¿Qué hará del Castillo? Supongo que se mantendrá en el cargo, aunque esta vez será más costoso y pesado que cuando lo asumió, en julio pasado. Algo de su imagen conciliadora mantiene, ello podría hacer que el camino sea menos espinoso, pero mantendrá piedras grandes en el camino y no hay quien se detenga a barrerlas. Jorgito bajó del castillo a la cueva, pero aún tiene techo propio.