21/04/2007

Aquí no se fía

Amigos, ¿cuál es el escándalo?

1. ¿Que el ministro Hernán Garrido Lecca haya pagado a medios de prensa (y radiales) para que beneficien a su despacho con determinadas noticias?

2. ¿Qué el presidente García minimice el asunto y afirme que es un simple “error político” (creo que podría ser considerado mínimo como el 10º “error” en lo que va del gobierno)?
3. ¿Qué el congreso no sancione de manera firme y enfática al ministro de vivienda por este suceso?
4. ¿Qué la cobertura mediática sobre este asunto haya sido tan pobre?
5. ¿Qué en la bancada de UN haya habido abstenciones cuando la propuesta de censura fue suya?
6. ¿Qué los medios que obtuvieron dinero por parte del ministerio de vivienda no hayan recibido ninguna sanción?


Tal vez la lista pueda continuar, pero es deprimente enumerar la serie de asuntos escabrosos que han quedado sin resolver. No puede ser que la actitud de Garrido Lecca haya pasado casi desapercibida por la ciudadanía. No puede ser que los medios no hayan cubierto como es debido un tema tan delicado y que los medios involucrados hayan podido quedar bien parados a pesar de lo ocurrido. No es una cuestión de censurar por censurar a todo el gabinete, como algunos miembros del gobierno afirman que se está haciendo, sino de censurar a quien se lo merece y CÓMO se merece.

La libertad de prensa es una condición fundamental para que el desarrollo y vigencia de la democracia se encuentren garantizados. En un país como el nuestro, en el cual mantener el prestigio de una democracia aún no alcanzada en su totalidad es más que difícil, el rigor frente a actos que atenten contra ella debe ser sumo. En este contexto debemos analizar el preocupante incidente cometido por el ministro de vivienda ya que es un indicador preciso y claro de que lo que se cocina en palacio es mucho peor de lo que se cree.

¿Es que a nadie le sorprende que el gobierno, en este caso particular mediante un ministerio, trate de determinar la información que debe aparecer en un medio de comunicación? Mucho cuidado amigos. Una cosa es que algunos nos hayamos acostumbrado a observar actos de corrupción semejantes o peores, pero otra es que creamos que estos mismos actos son correctos. No porque a un ladrón no lo pillen, el acto de robar se hace correcto. NO PERDAMOS LA CAPACIDAD DE INDIGNACIÓN, de lo contrario habremos perdido toda posibilidad de fiscalización a los representantes que nosotros elegimos y que, por ello, tenemos derecho de reclamar.

Si en un inicio se creía que podría haber un pacto entre el APRA y el fujimorismo (tema que ahondaré en un próximo artículo), este último “error” político evidencia que no estamos tan lejos de la verdad. Si bien ambos partidos (¿el “fujimorismo” es un partido? cabe la duda) tiene intereses comunes, ahora vemos que también manejan estrategias compartidas.

RECLAMEMOS NUESTROS DERECHOS. Los ciudadanos tenemos el derecho a la información, lo cual quiere decir que debemos reclamar que la misma sea objetiva, clara y real; no sesgada o manipulada de manera que favorezca a tal o cual partido, ministro, persona, etc.

No permitamos que se den los primeros pasos hacia el control o manejo de la información. El presidente García se estaría asemejando más de lo que cree al presidente venezolano Hugo Chávez, a quien no estimo mucho y estimaré MUCHO MENOS si nuestro presidente empieza a seguir sus pasos. Acá no volveremos a permitir una dictadura como la anterior y el primer paso para hacerlo es reclamar que al ministro se le sancione como debe ser.

Estimados congresistas: no le den la espalda a sus representados. Escuchen, analicen, juzguen, pero siempre con la ley en una mano y la moral en la otra. ¿Hernán Garrido Lecca merece solo un mal ratito? NO, señores. Merece una censura fuerte. Merece ser removido del cargo por destinar fondos del ministerio a donde no debe y violar de esta manera la ley de publicidad estatal promulgada en agosto del año pasado.

Estimados medios de comunicación: mantengan la línea neutral, no se vendan por unos billetes. Cambiemos el lema “aquí no se fía” para que diga: “aquí no se vende”.

17/04/2007

Sucedió en el Perú (I)

Los viernes en la noche son la antesala de los sábados que no resultan tranquilos ni aunque se declare toque de queda o estado de emergencia; los viernes en la noche resultan traquilos momentos de ocio (para algunos) que combinamos con unas cervecitas, una conversación amena, algo de comer o una salida al cine. Vivir intensamente un viernes en la noche es respirar profundamente el aire de un fin de semana que aunque pueda estar muy contaminado, siempre es aire.
El viernes pasado me enrumbaba a este merecido descanso.


Av. Sucre 10:00 pm.

Una batida me encontró en la av. Sucre (cdr.a 12) este pasado viernes. Tres o cuatros camionetas policiales, unas 5 motos y al rededor de 10 policías se dividían los automóviles que detenían en dicho lugar. Apenas los vi reaccioné como hago siempre: saco mi brevete, busco la tarjeta de propiedad y el documento del SOAT. Todo en orden, estoy tranquila.
Se acerca uno de esos policías (a los cuales tengo la costumbre de llamarlos "jefe") y me pide la documentación antes mencionada. Se la entrego y se la lleva para revisarla en un lugar con mayor iluminación (eso supongo ya que se va medianamente lejos). Espero, espero...pero no regresa. Lo observo detenidamente desde mi auto, pero el estimado "jefe" sigue con mis documentos caminando por la avenida sin voltear para hacerme alguna indicación. Me preocupa que no me los devuelva todavía, entonces se empieza a transformar de ESTIMADO "jefe" a simplemente "jefe".

Me bajo del carro (nunca se debe hacer eso, pero estoy narrando una historia real, con aciertos y errores), lo sigo. El "jefe" no me da la cara. Le pido que me indique qué sucede o que me explique si hay algún problema con mi auto. Me mira de reojo y no contesta. Me indigna la indiferencia así que me pongo frente a él y le digo enfáticamente "¿me puede contestar "jefe"? Dígame ¿qué está pasando?" Al rato llega otro "jefe" al cual, para efectos narrativos, llamaré originalmente "jefe2" y me informa que mi carro tiene orden de captura y por tanto debo ir a la comisaría.

Sorpresa, desagrado, incredulidad, fruncimiento del ceño, resignación, dubitación, resignación. Subí al "jefe" en mi auto (lo cual TAMPOCO se debe hacer) y me dirigí a la comisaría. La situación era desagradable. Eran casi la 11 de la noche cuando llegué a la comisaría y el policía mantenía esa actitud de silencio conmigo. No es que yo sea una persona muy habladora, pero creo que es imaginable la incomodidad de este silencio ya que en este caso parecía más bien una barrera invencible de autoritarismo y soberbia.

En la comisaría no se me explicó nada. Me dijeron que debía ir al SAT a pagar mi deuda (que por cierto, no tenía) y que no se me ocurra volver a manejar si tenía deudas pendientes. Quince personas, aproximadamente, hacían cola en la oficina del brigadier quien era aún más soberbio y tirano (si cabe la posibilidad) que el "jefe" quien ahora era SOBERBIO "jefe". El brigadier reclamaba silencio cada vez que alguien preguntaba el motivo de su agradable visita a la comisaría. Decía con la voz muy elevada "Cállese por favor, no me deja trabajar" (trabajar = tipear en la computadora los nombres de las personas en la oficina).

Al rato, me tocó pasar por la silla del brigadier. Me miró, comparó mi cara con la foto del brevete, y lo primero que hizo fue perguntarme la edad. "Veinte" contesté y se río. El SOBERBIO "jefe" ya no me importaba, ahora estaba entrando en un estado colérico hacia este IDIOTA "jefe" al que, originalmente (para continuar con la línea), llamaré: IDIOTA "jefe3".
Cuando me explicó lo de mi supuesta deuda pendiente le expliqué que no existía dicha deuda y que tenía las boletas para probarlo. Pero el IDIOTA "jefe3" empezó a decir (con el tono de voz elevada, para no perder la costumbre): "sus asuntos los resuelve como quiera. No me importa si tiene o no sus boletas, su auto tiene orden de captura y por tanto estoy siendo muy bueno al permitirle llevárselo y pagar la deuda pendiente hasta el día lunes...¡deje de quejarse niña!".

La siguiente escena no es muy agradable. Me paré y reclamé mis derechos. En primer lugar exigí que no me grite, en segundo lugar, reclamé el hecho de que el "jefe" no me hubiera explicado nada (es más, ni me habló). Reclamé por las coimas que vi que sus amigotes recibían en la batida de la av. Sucre y claro, llevaban a la comisaría a todo aquel que como yo, no les entregó ni un solo centavo. Cogí la notificación y le dije: "a la autoridad se la respeta, pero a los ciudadanos también" y me fui. Observé la cara de cada uno de esos 15 sujetos que hacían cola injusta, vieron el escándalo y no hicieron ni dijeron nada. Alguno me dijo muy bajito "esto es un robo", pero ninguno se atrevió a enfrentar al brigadier cuya voz escuchaba desde la calle ya que el enojo se había adueñado de él desde el momento en que mencioné la palabra "coima".

Al día siguiente fui al SAT y, como era de suponerse, no tenía ninguna deuda pendiente. Todo estaba en orden, solo había olvidado recoger los oficios que hacían constar que todo estaba en orden y por ese motivo la policía de tránsito sigue considerando mi carro como "vehículo infractor": POR NO HABER RECOGIDO UN OFICIO!!

¿No es absurdo que por ello te detengan y le pongan orden de captura a tu auto? Está bien, hay que recoger los oficios pero, ¿no hay manera de enviarlos a la dirección pertinente, o de explicarle eso al contribuyente en el momento que termina de cancelar su deuda? y, lo más importante, ¿no debería, la policía de tránsito, quitarle la orden de captura a todo aquel vehículo que canceló sus deudas aunque no haya recogido el oficio?(por supuesto que tengo que pagar ciertos gastos administrativos en el local de la policía de tránsito para que me levanten la injusta orden de captura...)



El mal rato no me lo compensa nadie, el viernes de comisaría tampoco. El SOBERBIO "jefe", el "jefe2" y el IDIOTA "jefe3" solo son personajes tipo que existen en muchas comisarías de este país. En cuanto encuentran algún indicio de problema (por más injusto que resulte) te reclaman con sus actos la coima acostumbrada. No pagué ni un centavo y no me arrepiento. La única decepción fue la de enfrentar sola un reclamo justo, mientras que otros prefirieron quedarse callados esperando que llegue la justicia. Nadie les ha dicho todavía que son ellos quienes tienen que construirla.

SUCEDIÓ EN PERÚ

"Sucedió en Perú" es una sección en la que narraré anécdotas sorprendentes como aquellas que conocemos bien los peruanos. Es, en otras palabras, una sección de anécdotas a la peruana que puede haberme ocurrido a mí o a cualquier lector.
La primera va por cuenta de la casa, luego espero las de ustedes.

laura_arroyog@yahoo.es

12/04/2007

Pataditas y metidas de pata

De todos modos, queda la impresión de que políticamente (y sobre todo en materia de imagen), el gobierno anda "hasta las patas"; sin embargo, diversas encuestas locales continúan indicando una aprobación considerable hacia el jefe del Estado, lo cual resulta socialmente beneficioso (lo último que se quiere es población descontenta), pero ciertamente cuestionable porque los ciudadanos no somos ningunos idiotas. Sucede también que, en líneas generales, el país está bien encaminado (en el campo económico, por ejemplo), pero ello no se lo debemos al gobierno García, sino en buena cuenta, al régimen anterior. García parece anotar el gol, pero el buen pase no lo realizó este gobierno.

El más reciente "error político", como lo han llamado diversos personajes palaciegos, es el referido al nombramiento ILEGAL del señor Pandolfi. Observemos el asunto paso a paso. Primero, el vicealmirante Luis Giampietri lo propone ya que es especialista en el tema (medidas a tomar frente al fenómeno del niño) y es su amigo (lo cual, al parecer, tiene relación con el curriculum: a falta de carné, la amistad puede ser el pasaje sin escalas a los cargos públicos). Luego, se analiza el asunto (no tan detenidamente; es mi humilde impresión) y se decide convocarlo. Finalmente, se le nombra.

Amigos, aquí hay algunas cuestiones fundamentales. Por un lado me parece ridículo, por no decir alarmante, que el premier del Castillo, a quien considero portador de buena imagen en el actual régimen (no es que sea mucho mérito, pero es) haya olvidado que alguna vez votó a favor de la inhabilitación de este sujeto. Es el deber de un político, y del Castillo no es nuevo en estos menesteres, observar minuciosamente los asuntos a pesar de la presión, la falta de tiempo, el estrés y demás argumentos que desee utilizar. No podemos permitirle cierto olvido (a menos que sea “amnesia voluntaria”, en cuyo caso debemos permitirlo AÚN MENOS) ya que con ello las subjetividades aumentan, las especulaciones comienzan una carrera interminable y ello actúa no solo en desmedro del gobierno, sino del país.

Ahora, por otro lado, imaginemos que la amnesia acudió a dicho Consejo de Ministros, ¿acaso el señor Pandolfi también olvidó que había sido inhabilitado por diez años? Yo comprendo que uno no recuerde la ropa que usó ayer, o la placa del carro que estacionó al lado del de uno, o el precio de los chocolates que se compran en un momento de antojo, pero ¿alguien olvidaría que fue sancionado? Creo que yo Sí recordaría, por ejemplo, si me pusieran una multa. Entonces, con esta omisión por parte del señor Pandolfi tenemos una idea general de la clase de persona que es, aunque Rabel Rey quiera convencernos de que se trata de una excelente persona.

Este blog es un espacio plural y tolerante y por ello, creo que a pesar de las diferencias que tengo con la mayoría de enunciados que Rafael Rey emite, se puede decir que tiene un punto correcto esta vez, pero en materia política hay que hacerle una aclaración. Es cierto que cuando se trata de pedir consejo se debe acudir a quienes son especialistas en los temas. Mirando el caso particular, debemos tener claro que el señor Pandolfi sí es un especialista en la materia, pero acá, señor Rey, entra a tallar un aspecto social, político y moral. Si usted desea pedirle consejo alguna vez al señor Vladimiro Montesinos, bueno, es su punto de vista. Yo creo que es cierto que acudir a pedir consejos de los especialistas sobre una materia determinada, al margen de que dicha persona sea cuestionable en otros miles de aspectos, es correcto. Pero, no podemos cometer la ligereza de infringir la ley y, por otro lado, de crear conmoción social. Si usted se reúne con Vladimiro Montesinos durante estas semanas y se vuelve una rutina, la imagen que mostrará no es la de una persona que solo acude a Montesinos para pedir consejos, sino más bien la de un personaje cercano y vinculado a él.

En la política es importante lo que es y lo que parece porque las subjetividades rondan de manera perpetua y por ello se debe actuar con cautela. Luego no reclamen cuando se vincule al gobierno con el fujimorismo. No seamos ingenuos, muchos peruanos creen (creemos), que “pensando mal, acertaremos”.

Finalmente, hay que tener en cuenta cómo quedan parados en este asunto Jorge del Castillo y Luis Giampietri. Bueno, con respecto al segundo no hay mucho que decir porque el asunto se ha centrado en el primero (lo cual es correcto, pero Giampietri también debería sentir alguna patadita ¿no?). Así, Jorge del Castillo se alista para enfrentar una sanción merecida.

Amigos, Jorge del Castillo es el actual premier y por ello es el RESPONSABLE POLÍTICO de lo ocurrido. Como tal, debe ser sancionado como corresponde. No podemos permitir que este tipo de errores se pasen por alto. A pesar de que considero que del Castillo cometió un error y lo enmendó rápidamente, el error se cometió y él como responsable debe asumir las consecuencias. En ese sentido, considero que la oposición tiene razón. Y no nos dejemos asustar por Mauricio Mulder quien ya habla de una posible disolución del congreso. Si es necesario nombrar un nuevo gabinete, que se haga. La imagen de estabilidad en el mismo la daba del Castillo, con él fuera, da lo mismo.
Ojalá este cambio sirva para que no se diga más “amén” en el Consejo y se empiece a trabajar, pero con una hoja de ruta clara, señor García, y no en la improvisación que a USTED le sigue trayendo problemas. Gobierne seriamente.

03/04/2007

...in tenebris lucet


El día viernes 30 de marzo alumnos de la PUCP se dirigieron hacia la casa de Rafael Rey para mostrar su disconformidad frente a las recientes declaraciones del ministro de producción, respecto de la Universidad Católica. Como saben algunos, y desde el plantón de alumnos muchos más, el señor Rey, en un intento claro por defender la posición del cardenal Juan Luis Cipriani frente a esta casa de estudios, afirmó que la PUCP forma alumnos marxistas y comunistas.

El tema PUCP ha sido muy manoseado durante estas últimas semanas. La mayoría de columnistas en los diarios, analistas políticos, periodistas, etc. ha dicho algo. Cuando Rafael Rey declaró, lo mencionado líneas atrás, llamó la atención casi de manera inmediata ya que añadió algo de leña al fuego y ello permitió que la noticia se mantuviera vigente de manera mediática. Sin embargo, debo precisar que me parece que estas declaraciones recibieron más atención de la merecida. Si bien es una apreciación falsa ya que la PUCP es una universidad conocida por el escenario plural que propicia y defiende y las declaraciones de Rey nos llevan a pensar que las intenciones de Cipriani tienen que ver con intervención en el plan de estudios, tendencias educativas, etc., se le hizo más propaganda de la debida.

Hasta hacía algunos días tenía la impresión de que los representantes estudiantiles de la PUCP estábamos haciendo poco respecto de este tema. Conversé con algunos alumnos sobre esto y me sorprendió el desconocimiento general. Pero llegó el viernes y pude sentir el interés de los representantes estudiantiles y los alumnos en general, por actuar. Sin embargo, no puedo evitar hacer una crítica.

A los jóvenes muchas veces se nos califica de impulsivos, desorganizados, caóticos, improvisados, rebeldes, etc. No creo que sea una regla general aunque puedan coexistir varias de estas características en un grupo de nosotros; aun así, poco a poco nos hemos ido ganando un espacio como ciudadanos responsables, y en el caso universitario, como estudiantes que demuestran lo aprendido tanto dentro como fuera de las aulas. Por ello aplaudo la iniciativa de los estudiantes al salir a las calles a manifestarse, el problema fue la forma.

No solo me parece desatinado asistir a la casa de Rafael Rey (que resultó no serlo) porque se le otorga innecesariamente más propaganda de la merecida, sino porque no es el espacio correspondiente. Sabemos que este es un asunto ENTERAMENTE legal y como tal debe ser resuelto en ese espacio. Claro que el tema trascendió y llegó a los medios convirtiéndose en un asunto social y político, pero no olvidemos que quien lo hizo público fue el mismo cardenal Cipriani. No sigamos ese juego.

Salir a manifestarnos es necesario, no hay duda. Somos nosotros los responsables de manejar la defensa de nuestra casa de estudios, pero no dejemos de lado las formas. No permitamos que nuestra voz se escuche entre un tumulto desorganizado y fuera de lugar. Que se oigan los reclamos justos de los alumnos en palacio de justicia. No personalicemos este tema. Critiquemos a Rafael Rey por sus declaraciones, argumentemos contra ellas y no contra él. Es una persona que se equivoca, pero la universidad Católica es respetuosa no solo con los que opinan como ella, sino también con los que no concuerdan con sus puntos de vista.

La intención no debe perderse. Este viernes se demostró que los alumnos estamos interesados, pero no equivoquemos el camino si deseamos llegar a buen puerto. La PUCP no tiene nada que perder, la razón está de nuestro lado.

01/04/2007

ET LUX IN TENEBRIS LUCET



Estimado cardenal: la Pontificia Universidad Católica del Perú es un espacio educativo que enseña valores importantes como el pluralismo y la tolerancia. Como tal en esta casa de estudios se respetan los puntos de vista que pueda tener respecto de una serie de temas.


Durante los últimos meses, se ha podido notar que usted ha hecho una lectura particular del testamento de don José de la Riva-Aguero y por tanto desea hacer valer "sus derechos" como el actual arzobispo de Lima. Sin embargo, es necesario hacerle notar su error. El testamento ha sido respetado en todos sus puntos y por ello considero que la lectura que hace de las cláusulas del testamento de 1938 (no olvide usted que debe también tomar en cuenta las versiones anteriores del testamento) es equivocada. No olvide usted también, que en el año 1999 usted fue nombrado Arzobispo de Lima y tuvo CINCO años para pedir la nulidad del acuerdo firmado en el 94 en el cual el anterior arzobispo de Lima y el rector acordaron que oficialmente la junta no tenía nada que ver con la administración de los bienes de la universidad.


Es oportuno recordarle que este asunto es legal y como tal debe ser resuelto en el espacio pertinente. Resulta lamentable que este asunto se haya hecho público, e incluso social y político, ya que debe resolverse exclusivamente en otro ámbito. Espero que la justicia peruana le dé la razón a la verdad que considero, es la que plantea la PUCP.


Le recuerdo, finalmente, la importancia del respeto al pluralismo, sobre todo en los espacios educativos de calidad como la PUCP. Este es un valor muy importante si lo que deseamos es formar seres humanos íntegros, sensibles y respetuosos para así lograr construir una sociedad realmente libre y democrática. No ponga obstáculos innecesarios, póngase la camiseta y ayude también a construir un Perú mejor.