Amigos, ¿cuál es el escándalo?
1. ¿Que el ministro Hernán Garrido Lecca haya pagado a medios de prensa (y radiales) para que beneficien a su despacho con determinadas noticias?
1. ¿Que el ministro Hernán Garrido Lecca haya pagado a medios de prensa (y radiales) para que beneficien a su despacho con determinadas noticias?
2. ¿Qué el presidente García minimice el asunto y afirme que es un simple “error político” (creo que podría ser considerado mínimo como el 10º “error” en lo que va del gobierno)?
3. ¿Qué el congreso no sancione de manera firme y enfática al ministro de vivienda por este suceso?
4. ¿Qué la cobertura mediática sobre este asunto haya sido tan pobre?
5. ¿Qué en la bancada de UN haya habido abstenciones cuando la propuesta de censura fue suya?
6. ¿Qué los medios que obtuvieron dinero por parte del ministerio de vivienda no hayan recibido ninguna sanción?

Tal vez la lista pueda continuar, pero es deprimente enumerar la serie de asuntos escabrosos que han quedado sin resolver. No puede ser que la actitud de Garrido Lecca haya pasado casi desapercibida por la ciudadanía. No puede ser que los medios no hayan cubierto como es debido un tema tan delicado y que los medios involucrados hayan podido quedar bien parados a pesar de lo ocurrido. No es una cuestión de censurar por censurar a todo el gabinete, como algunos miembros del gobierno afirman que se está haciendo, sino de censurar a quien se lo merece y CÓMO se merece.
La libertad de prensa es una condición fundamental para que el desarrollo y vigencia de la democracia se encuentren garantizados. En un país como el nuestro, en el cual mantener el prestigio de una democracia aún no alcanzada en su totalidad es más que difícil, el rigor frente a actos que atenten contra ella debe ser sumo. En este contexto debemos analizar el preocupante incidente cometido por el ministro de vivienda ya que es un indicador preciso y claro de que lo que se cocina en palacio es mucho peor de lo que se cree.
¿Es que a nadie le sorprende que el gobierno, en este caso particular mediante un ministerio, trate de determinar la información que debe aparecer en un medio de comunicación? Mucho cuidado amigos. Una cosa es que algunos nos hayamos acostumbrado a observar actos de corrupción semejantes o peores, pero otra es que creamos que estos mismos actos son correctos. No porque a un ladrón no lo pillen, el acto de robar se hace correcto. NO PERDAMOS LA CAPACIDAD DE INDIGNACIÓN, de lo contrario habremos perdido toda posibilidad de fiscalización a los representantes que nosotros elegimos y que, por ello, tenemos derecho de reclamar.
Si en un inicio se creía que podría haber un pacto entre el APRA y el fujimorismo (tema que ahondaré en un próximo artículo), este último “error” político evidencia que no estamos tan lejos de la verdad. Si bien ambos partidos (¿el “fujimorismo” es un partido? cabe la duda) tiene intereses comunes, ahora vemos que también manejan estrategias compartidas.
RECLAMEMOS NUESTROS DERECHOS. Los ciudadanos tenemos el derecho a la información, lo cual quiere decir que debemos reclamar que la misma sea objetiva, clara y real; no sesgada o manipulada de manera que favorezca a tal o cual partido, ministro, persona, etc.
No permitamos que se den los primeros pasos hacia el control o manejo de la información. El presidente García se estaría asemejando más de lo que cree al presidente venezolano Hugo Chávez, a quien no estimo mucho y estimaré MUCHO MENOS si nuestro presidente empieza a seguir sus pasos. Acá no volveremos a permitir una dictadura como la anterior y el primer paso para hacerlo es reclamar que al ministro se le sancione como debe ser.
Estimados congresistas: no le den la espalda a sus representados. Escuchen, analicen, juzguen, pero siempre con la ley en una mano y la moral en la otra. ¿Hernán Garrido Lecca merece solo un mal ratito? NO, señores. Merece una censura fuerte. Merece ser removido del cargo por destinar fondos del ministerio a donde no debe y violar de esta manera la ley de publicidad estatal promulgada en agosto del año pasado.
Estimados medios de comunicación: mantengan la línea neutral, no se vendan por unos billetes. Cambiemos el lema “aquí no se fía” para que diga: “aquí no se vende”.
3. ¿Qué el congreso no sancione de manera firme y enfática al ministro de vivienda por este suceso?
4. ¿Qué la cobertura mediática sobre este asunto haya sido tan pobre?
5. ¿Qué en la bancada de UN haya habido abstenciones cuando la propuesta de censura fue suya?
6. ¿Qué los medios que obtuvieron dinero por parte del ministerio de vivienda no hayan recibido ninguna sanción?

Tal vez la lista pueda continuar, pero es deprimente enumerar la serie de asuntos escabrosos que han quedado sin resolver. No puede ser que la actitud de Garrido Lecca haya pasado casi desapercibida por la ciudadanía. No puede ser que los medios no hayan cubierto como es debido un tema tan delicado y que los medios involucrados hayan podido quedar bien parados a pesar de lo ocurrido. No es una cuestión de censurar por censurar a todo el gabinete, como algunos miembros del gobierno afirman que se está haciendo, sino de censurar a quien se lo merece y CÓMO se merece.
La libertad de prensa es una condición fundamental para que el desarrollo y vigencia de la democracia se encuentren garantizados. En un país como el nuestro, en el cual mantener el prestigio de una democracia aún no alcanzada en su totalidad es más que difícil, el rigor frente a actos que atenten contra ella debe ser sumo. En este contexto debemos analizar el preocupante incidente cometido por el ministro de vivienda ya que es un indicador preciso y claro de que lo que se cocina en palacio es mucho peor de lo que se cree.
¿Es que a nadie le sorprende que el gobierno, en este caso particular mediante un ministerio, trate de determinar la información que debe aparecer en un medio de comunicación? Mucho cuidado amigos. Una cosa es que algunos nos hayamos acostumbrado a observar actos de corrupción semejantes o peores, pero otra es que creamos que estos mismos actos son correctos. No porque a un ladrón no lo pillen, el acto de robar se hace correcto. NO PERDAMOS LA CAPACIDAD DE INDIGNACIÓN, de lo contrario habremos perdido toda posibilidad de fiscalización a los representantes que nosotros elegimos y que, por ello, tenemos derecho de reclamar.
Si en un inicio se creía que podría haber un pacto entre el APRA y el fujimorismo (tema que ahondaré en un próximo artículo), este último “error” político evidencia que no estamos tan lejos de la verdad. Si bien ambos partidos (¿el “fujimorismo” es un partido? cabe la duda) tiene intereses comunes, ahora vemos que también manejan estrategias compartidas.
RECLAMEMOS NUESTROS DERECHOS. Los ciudadanos tenemos el derecho a la información, lo cual quiere decir que debemos reclamar que la misma sea objetiva, clara y real; no sesgada o manipulada de manera que favorezca a tal o cual partido, ministro, persona, etc.
No permitamos que se den los primeros pasos hacia el control o manejo de la información. El presidente García se estaría asemejando más de lo que cree al presidente venezolano Hugo Chávez, a quien no estimo mucho y estimaré MUCHO MENOS si nuestro presidente empieza a seguir sus pasos. Acá no volveremos a permitir una dictadura como la anterior y el primer paso para hacerlo es reclamar que al ministro se le sancione como debe ser.
Estimados congresistas: no le den la espalda a sus representados. Escuchen, analicen, juzguen, pero siempre con la ley en una mano y la moral en la otra. ¿Hernán Garrido Lecca merece solo un mal ratito? NO, señores. Merece una censura fuerte. Merece ser removido del cargo por destinar fondos del ministerio a donde no debe y violar de esta manera la ley de publicidad estatal promulgada en agosto del año pasado.
Estimados medios de comunicación: mantengan la línea neutral, no se vendan por unos billetes. Cambiemos el lema “aquí no se fía” para que diga: “aquí no se vende”.





