El día de ayer Luis Alva Castro asumió la cartera del interior, tan polémica durante estos últimos días. Se debe reconocer que LAC conoce el manejo general de los ministerios ya que ocupó uno durante el primer gobierno de Alan García, sin embargo, no podemos dejar de notar que en “interior” su conocimiento es tan mínimo como el que se le adjudicaba a la ex ministra Pilar Mazzetti, motivo de opiniones encontradas por esta “inexperiencia” evidente. Mi pregunta es simple: ¿qué pasó señor presidente?
Por un lado, frente a las recientes declaraciones de Mauricio Mulder sobre la importancia y cuasi necesidad de la contratación de apristas en puestos clave del estado, lo que era de esperarse es que el presidente tomara en cuenta el contexto antes de designar al nuevo encargado del interior. Como voy aprendiendo cada día, en política las casualidades no son mínimas, sino nulas. Esta designación, por tanto, no lo es.
Luego de las declaraciones de Mulder y de otros miembros del APRA, luego de lo expuesto también por Susana Pinilla (lo cual, a mi parecer, no es el típico “amen”, sino un rosario entero) el asunto denominado por los medios como “apristización” estaba en el escenario. Muchos esperamos el nombramiento del nuevo ministro ya que sabíamos que tendría que afrontar muchos asuntos peliagudos; pero, sinceramente pensé que se elegiría a un independiente, tal vez por mi optimismo juvenil o ingenuidad de inexperta. No me imaginé que el presidente haría lo que era obvio, muchos criticarían.
La respuesta llegó pronto y Luis Alva Castro, aprista, fue el elegido. ¿Acaso ello no hará que muchos empecemos a mirar con mayor detenimiento el asunto del copamiento aprista en los cargos? ¿Muchos congresistas y analistas no están escribiendo columnas (y artículos como en este caso) sobre el peligro que este copamiento significa? A eso añadamos el plus de que Alva Castro no tiene un conocimiento amplio ni experiencia previa en el sector del interior, ¿acaso ello no nos parece aun más sospechoso? Entonces, cabe la pregunta ¿por qué Alan García, que conoce bien sobre las reacciones de los medios (más conoce el diablo por viejo…), lo nombró ministro?
Con el desempeño que tiene este gobierno solo me imagino tres posibilidades: o el señor García lo hizo para congraciarse con sus compañeros apristas en el marco del día de la fraternidad (lo cual no creo), o lo hizo por un error (esta es la opción ridícula) o, lo que resultaría peligroso, esta designación realmente indica el inicio del copamiento estatal por parte del partido de la estrella.
Lo que creo es que el APRA ha decidido cargar con el peso que este ministerio particularmente complicado representa. Debe estar entonces medianamente seguro de que podrá asumir el reto y salir airoso de esta batalla. Pero, ¿y ahora qué? Bueno, a abrir los ojos muy grandes para que no nos sigan estrellando. El asunto del ministerio del interior está concluido, pero solo en la faceta Mazzetti y no en su totalidad. Este nuevo caso podría resultar el inicio de una serie de nuevos nombramientos a “compañeros estrella” cuando debería haber procesos justos de selección de personal tomando en cuenta el desempeño previo, la preparación profesional, la calidad personal, el dominio del sector, etc. No le perdamos el rastro al señor Luis Alva Castro…de lo contrario, todos los que deseamos trabajar deberíamos ir diseñando nuestro carné.
Por un lado, frente a las recientes declaraciones de Mauricio Mulder sobre la importancia y cuasi necesidad de la contratación de apristas en puestos clave del estado, lo que era de esperarse es que el presidente tomara en cuenta el contexto antes de designar al nuevo encargado del interior. Como voy aprendiendo cada día, en política las casualidades no son mínimas, sino nulas. Esta designación, por tanto, no lo es.
Luego de las declaraciones de Mulder y de otros miembros del APRA, luego de lo expuesto también por Susana Pinilla (lo cual, a mi parecer, no es el típico “amen”, sino un rosario entero) el asunto denominado por los medios como “apristización” estaba en el escenario. Muchos esperamos el nombramiento del nuevo ministro ya que sabíamos que tendría que afrontar muchos asuntos peliagudos; pero, sinceramente pensé que se elegiría a un independiente, tal vez por mi optimismo juvenil o ingenuidad de inexperta. No me imaginé que el presidente haría lo que era obvio, muchos criticarían.
La respuesta llegó pronto y Luis Alva Castro, aprista, fue el elegido. ¿Acaso ello no hará que muchos empecemos a mirar con mayor detenimiento el asunto del copamiento aprista en los cargos? ¿Muchos congresistas y analistas no están escribiendo columnas (y artículos como en este caso) sobre el peligro que este copamiento significa? A eso añadamos el plus de que Alva Castro no tiene un conocimiento amplio ni experiencia previa en el sector del interior, ¿acaso ello no nos parece aun más sospechoso? Entonces, cabe la pregunta ¿por qué Alan García, que conoce bien sobre las reacciones de los medios (más conoce el diablo por viejo…), lo nombró ministro?
Con el desempeño que tiene este gobierno solo me imagino tres posibilidades: o el señor García lo hizo para congraciarse con sus compañeros apristas en el marco del día de la fraternidad (lo cual no creo), o lo hizo por un error (esta es la opción ridícula) o, lo que resultaría peligroso, esta designación realmente indica el inicio del copamiento estatal por parte del partido de la estrella.
Lo que creo es que el APRA ha decidido cargar con el peso que este ministerio particularmente complicado representa. Debe estar entonces medianamente seguro de que podrá asumir el reto y salir airoso de esta batalla. Pero, ¿y ahora qué? Bueno, a abrir los ojos muy grandes para que no nos sigan estrellando. El asunto del ministerio del interior está concluido, pero solo en la faceta Mazzetti y no en su totalidad. Este nuevo caso podría resultar el inicio de una serie de nuevos nombramientos a “compañeros estrella” cuando debería haber procesos justos de selección de personal tomando en cuenta el desempeño previo, la preparación profesional, la calidad personal, el dominio del sector, etc. No le perdamos el rastro al señor Luis Alva Castro…de lo contrario, todos los que deseamos trabajar deberíamos ir diseñando nuestro carné.




