29/01/2007

Nosotros poderosos

Muchos vimos con recelo este segundo gobierno de Alan García ya que partíamos del precedente 85-90. Lamentablemente este recelo va en aumento. Tal vez uno de los factores clave para que esto sea así es esta especie de matrimonio “implícito” entre el aprismo y el fujimorismo. Esta unión sobresalta y asusta a los que reconocemos que estas coincidencias entre ambos partidos tienen como telón de fondo intereses comunes nada positivos (pena de muerte, desprestigio de la CIDH, etc.).

Pero no deseo escribir sobre esta alianza peligrosa, ni sobre el gobierno particular de García, utilizo el preámbulo para una idea tal vez más profunda. En vista de que esta unión de partidos nos resulta peligrosa y notamos en este segundo gobierno de García una tendencia autoritaria (cada vez más evidente) y sin ánimos de respetar derechos ciudadanos fundamentales, la pregunta no solo es ¿qué va a pasar ahora?, sino ¿qué podemos hacer?

Hemos podido observar, en las últimas elecciones presidenciales, cómo la crisis de partidos va en aumento. Los partidos necesitan una reforma inmediata y eso está claro, pero además la ley de partidos es igual de importante ya que limita, de alguna manera, la proliferación vergonzosa de estos durante la época electoral. La ciudadanía, por su parte, ha perdido la confianza en los partidos y ello se debe también a que la idea de que “cualquiera hace un partido político” se evidencia en los hechos.

Si ya no hay confianza en los partidos políticos, entonces los outsiders eran una suerte de Mesías, pero nótese que he escrito “eran”. Poco a poco los ciudadanos vamos tomando conciencia de que tampoco son ellos los representantes que queremos. Entonces nos encontramos en medio de una situación dicotómica en la cual por un lado (cual ring de boxeo) tenemos a los partidos políticos que por su estructura partidaria podrían ofrecer planes de gobierno factibles y responsables, pero ello se ha perdido ya que ahora no podemos contar con los dedos de la mano cuántos partidos existen; y, por el otro, tenemos a los outsiders que en materia de improvisación se llevan el trofeo.

Pero el asunto no es meramente electoral. No se trata de un problema circunscrito a campañas electorales y al voto. Nosotros, los ciudadanos, debemos ser concientes de que este asunto es bastante más amplio. Imaginemos que al presidente García se le ocurriera cerrar el congreso. ¿Qué haríamos nosotros, los defensores de la democracia? ¿Observar como lo hacen y algunos políticos salen a reclamar sobre la medida? Pues no me parece que sea suficiente.

Ya se ha hablado suficiente de la crisis de partidos, de una democracia que existe sin ellos, de la poca legitimidad que tienen los grupos políticos, del descontento de la población frente a los mismos y a la política en general. Pues entonces, debemos ser concientes de nuestro poder. Si bien, el gobierno de Fujimori contribuyó a desprestigiar totalmente a los partidos políticos y a nuestros representantes en general, esta crisis de representatividad nos puede servir para comprender que nosotros también podemos hacer el cambio. Debemos ser concientes del poder que tiene la sociedad civil y de lo mucho que podemos hacer. Comprendiendo que somos capaces de lograr cambios si nos organizamos y así hacer escuchar nuestra voz lograremos que nuestros representantes nos tengan más respeto.

Este es un artículo que busca llamar a la reflexión y no incitar a hacer huelgas cada vez que algo nos parezca incorrecto. Si tenemos poder hay que saber utilizarlo, pero reconforta saber que podemos hacer mucho y entonces nuestra responsabilidad es estar atentos a los diversos sucesos. Manifestar lo que pensamos como ciudadanos responsables es realmente AMAR AL PERÚ.

26/01/2007

AMEN

Hace pocos días leí en Perú21 y en Correo dos editoriales sobre el mismo tema: el actual gabinete. Mientras que en Peru21 Alvarez Rodrich comentaba la posibilidad (dado el contexto) de un reajuste, vale decir de algunos cambios en el gabinete, Aldo Mariátegui explicitaba nombres de posible, sino necesario, cambio. Ambos parecían coincidir en que Pilar Mazzetti había estado en la mira en los últimos días y que tal vez ello podría ser perjudicial, aún cuando su gestión no haya sido del todo un desastre ya que no debemos olvidar que la cartera del interior no es un puesto para pasar el rato; sin embargo, Correo mencionó además a María Zavala (reforma en el poder judicial), Mercedes Aráoz (aún no se firma el TLC) y Virginia Borra. Sí, todas mujeres.

No se trata de ponernos feministas, esa es otra posición radical y dicotómica, entonces absurda. Es cuestión de ponernos claros. Estoy de acuerdo con que podría ser tiempo de evaluar el desempeño alcanzado por los ministros actuales para evaluar la posibilidad de un cambio. No creo, por ejemplo, que Jorge del Castillo deba irse aún porque podría ser una pieza clave para hacer esta “evaluación” de los ministros y además, su imagen conciliadora dota de cierta estabilidad y beneficia indirectamente la imagen del mismo García.

El actual gabinete gozó de la venia de varios, tal vez por el usual entusiasmo de la población frente al inicio de los gobiernos, pero hay algunos aspectos a considerar. Al margen de la evaluación que se debe hacer del desempeño de los ministros, me preocupan los elementos qué se tomarían en cuenta. Debo reconocer que no confío ni en el presidente ni en Jorge del Castillo, pero de un tiempo a esta parte, cada vez confío menos en los ministros. AMIGOS, no es posible que algún ministro (no diré nombres) declare algo en la mañana y deba contradecirse en la tarde para no ir en contra del jefe de estado. ¿Recuerdan el tema de la pena de muerte? Una vez que al señor García se le ocurrió que el tema debía quedar ahí, varios ministros actuaron acorde con “la palabra del presidente es ley” entonces, no declararon más. Luego García pateó sus palabras y decidió recibir personalmente un “mitin espontáneo”, pero esa es harina de otro costal.

¿Qué es esto? Está bien que se trabaje para un jefe, pero el país no es una empresa. Hasta donde tenía entendido, y me apenaría darme cuenta que me he equivocado tanto tiempo, el gabinete es una especie de consejo consultivo que ayuda al presidente a discutir asuntos de interés nacional. Solo en las discusiones es posible lograr acuerdos y que estos acuerdos sean beneficiosos. Alguna vez un profesor me dijo que una idea no era perfecta hasta que le encontrara el defecto, pues bien, creo por tanto que el papel de los ministros es encontrar defectos a las ideas planteadas en las reuniones aun si el presidente las propone.

Es importante que los ministros demuestren el temple necesario para estar en contra del presidente cuando realmente crean que su planteamiento es incorrecto. No estoy pidiéndoles que se amotinen ni hagan un cargamontón sin sentido; tampoco que luego de haber llegado a acuerdos en las reuniones con el consejo de ministros, contradigan los acuerdos. Pido que sean lo suficientemente responsables como para no avalar cualquier ocurrencia del presidente que goza de antemano con la venia eterna de sus compañeros apristas. A los ministros no los elige el pueblo, pero eso quiere decir que deben ganarse una legitimidad ya que a la larga son también representantes. No se trata de devolver favores.

Señores ministros: levanten la mano también para votar en contra, no sigan diciendo AMÉN para calmar tempestades, pronúnciense con responsabilidad siguiendo sus convicciones. No le teman a una patadita, sino al “patadazo” (si cabe el término) que sentirán luego sus conciencias.

19/01/2007

Por favor: soluciones responsables

La preocupación por el tema educativo debe ser constante, sin embargo, ocupa en estos momentos uno de los primeros (sino el primer) lugares en nuestro TOP 10 de asuntos preocupantes. El anuncio impulsivo hecho por Alan García acerca de la evaluación censal de docentes, que tomó por sorpresa al mismísimo ministro de educación, fue un factor causal de esta preocupación.

Al margen del desconocimiento inicial frente a dicha evaluación todos parecían tener algo que decir al respecto. El SUTEP se mostró en contra, en una actitud que solo le sigue otorgando desprestigio frente a la población que ve a la educación como una forma de superación. De todos modos, el ocho de enero las grandes entidades educativas recibieron a los profesores que decidieron rendir la prueba.

El tema de la evaluación es complejo y no contempla posiciones dicotómicas como la de estar a favor o en contra. La evaluación como tal es necesaria, pero es una lástima que se improvise con un tema tan importante como este. La inversión ha sido significativa y ello demanda mayor responsabilidad. El anuncio fue sorpresivo y las reacciones impulsivas. APLAUDO la firmeza del ministro Chang frente al gremio, sin embargo creo que debe reconocerse que si hiciéramos una evaluación de la manera en que se trabajó el proyecto, saldrían jalados.

Evaluación debe haber. Los maestros deben demostrar que son personas idóneas para educar a los niños y jóvenes de nuestro país, pero la cuestión es ¿cómo? Solo con evaluaciones de diagnóstico no llegamos a nada. Es importante empezar a crear fórmulas de cambio y mejora. En medio de este contexto en el cual el SUTEP y el gobierno siguen discutiendo, la bancada de Unidad Nacional ha propuesto la “Ley de Carrera Pública Magisterial”.

En principio es un proyecto estructurado y trabajado con detenimiento que propone aquello que, tal vez, el gobierno deseaba lograr, pero no pudo plasmar debido a la improvisación. Este proyecto indica algunos puntos interesantes:

- la evaluación se hará de manera periódica: anual para profesores y trianual para directores y subdirectores. Estoy de acuerdo con que la evaluación debe ser periódica, pero me parece que no se cuenta con el presupuesto para hacerla anual (en el caso de los maestros), tal vez debería ser cada dos años.



- Si el docente desaprueba la evaluación hasta en tres ocasiones se le retirará del salón de clases.



- La nueva estructura de la carrera magisterial estará diseñada en cinco niveles, y en dos áreas de desempeño laboral: la docencia y la administración. Los profesores podrán escalar dichos niveles de acuerdo a su capacidad y ello también se reflejará en los sueldos que reciban. A mayor nivel, mayor sueldo.


Hay, evidentemente, otros puntos; sin embargo, estos son los que más han saltado a la luz de los medios. Las opiniones respecto de este proyecto son variadas aunque no muchas. Es innegable que la iniciativa es bien recibida ya que resultan necesarias las opciones para encontrar una solución, el problema es la forma. Por un lado el proyecto ha sido elaborado con cuidado, pero por otro hay que detenerse a evaluar la posibilidad de llevarlo a cabo en su totalidad. Ello demanda un debate largo y espero que se realice lo antes posible.

Los peruanos debemos asistir a este debate. Debemos preguntarnos sobre la forma de mejorar la situación de crisis educativa que vivimos. El proyecto de ley es una buena iniciativa y espero que se discuta en el congreso pronto para que se dejen de lado las improvisaciones y ocurrencias. Los maestros, y los que no lo somos, debemos ser optimistas frente a estos cambios cuando son debidamente planeados. Es necesario reformular las viejas estructuras cuando demuestran su inutilidad, pero, los cambios deben planificarse porque solo así los resultados son realmente positivos.

Señor García: no invente respuestas inmediatas para los problemas. No obedezca solo a sus impulsos, sino también a la razón. No nos patee con caprichos. Utilice con responsabilidad el cargo que tiene.

15/01/2007

Cortinas de pena


Hace algún tiempo el presidente García comunicó a los medios su decisión de llevar al congreso el proyecto para implantar la pena de muerte en algunos casos (terrorismo, violación, etc.; porque de seguro vendrán más). Los que respetamos el derecho a la vida recibimos con alegría la noticia de que el congreso había votado mayoritariamente en contra, pero sabíamos que con nuestro presidente cualquier cosa puede pasar. No nos equivocamos. Alan García ha comunicado que sería conveniente que el asunto de la pena de muerte sea llevado a referéndum.

Esta ocurrencia (porque eso es) del gobierno ha sido anunciada con bombos y platillos y ha copado todos los ámbitos en los medios de comunicación. La cobertura del asunto ha sido elefantiásica y dicho tema ha sido central en muchas mesas peruanas a la hora del lonchecito o en las conversaciones familiares. Es una lástima que haya menguado la atención que se debió poner a otras noticias importantes.

A los demócratas nos agradó enterarnos de que la estrategia Fujimorista por dilatar su caso no funcionó y por ello es probable que una sentencia sea emitida a fines del mes de marzo. Recibimos la noticia con optimismo y esperanza, lamentablemente ha pasado casi desapercibida en medio del asunto de la pena de muerte en todas sus versiones.

Nosotros no nos dejemos apabullar. Los menos mal pensados podrían creer que al anuncio de García subyace la sincera intención de cumplir una promesa de campaña. Pero yo soy mal pensada en este caso. Creo que no es mera coincidencia que la pena de muerte sea la nueva vedette del gobierno, mientras que también el asunto de la CIDH está sobre la mesa. Es importante notar como se concretiza con mayor definición la alianza peligrosa entre el fujimorismo y el gobierno. Claro, para ambos la presencia de la CIDH es, por decir lo menos, no grata.
No caigamos en esta cortina de penas y observemos detenidamente qué está en juego. Los derechos humanos no son simplemente reglas de un juego sino reglas de convivencia y ello debe respetarse. No permitamos que la superficie oculte los acontecimientos realmente importantes. Eso es algo positivo que aprenderemos de este gobierno: a mirar con detenimiento la sombra que se mueve tras la cortina.

Menos Canas


Evidenciar nuestros puntos de vista y compartir opiniones sobre asuntos generales es un deber. Al margen de la noción peyorativa que se suele tener de la palabra "deber" hay que admitir que en este caso, hay optimismo. No existe, creo yo y si me equivocase pido perdón anticipadamente, sujeto alguno que no cumpla este deber de alguna manera; vale decir, no creo que exista alguna persona que nunca tenga opinión o no la comparta con absolutamente nadie. En todo caso, uno mismo puede ser el oyente de sí mismo.


Decidí construir este espacio con la finalidad de plasmar mis opiniones frente a diversos temas y compartirlas con ustedes; además espero recibir comentarios de todo tipo para hacer de este sano deber de opinar un pasatiempo "necesario" aunque esa dichosa palabra no me guste en lo absoluto. En todo caso, hágamos una costumbre.


"La juventud no es más que un estado de ánimo" dijo Frank Lloyd Wright. En efecto lo es, pero también es una etapa marcada más por ciertas características que años, tales como audacia, búsqueda de la verdad, subjetivismo moderado, pasión y voluntad. Los jóvenes (entendiendo por jóvenes lo explicado anteriormente) tenemos mucho que decir. Nuestras ideas son frescas y nuevas, NO tienen canas.

Menos canas, más ideas. Acá vamos...