Ya a estas alturas deben saberlo, Luis Alva Castro se queda. ¿Qué carné partidario? Acá lo que hay es necedad, orgullo y soberbia.
Como comprenderán ando decepcionada pero, lo que es peor, ya me estoy acostumbrando.
ACTUALIZACIÓN
Un buen amigo me ha hecho recordar que uno no debe acostumbrarse a estas cosas. La capacidad de indignación es nuestra mejor arma y ello me remite a un texto que escribí por fiestas patrias. Lo comparto nuevamente, a ver si seguimos tercos:
Pero el ánimo festivo se mantiene, no sé si por el espíritu terco que tenemos los peruanos por sacar provecho a las peores situaciones y arrancar sonrisas hasta a los menos optimistas, o por el simple hecho de descubrirnos más peruanos que nunca, aunque no sepamos lo que eso signifique, aunque cada año sigamos tratando de encontrarle mayor significado a las fiestas patrias que la de una bandera o una escarapela. Pero, seguimos en el intento terco de no ponernos pesimistas (aunque sea el camino más fácil) y de no caer en el escepticismo. Seguimos brindando cada 28 de julio por algo más que una fecha: por ese rojo y blanco que pintamos cada día con terquedad y algo de dificultad, pero también con mucho cariño.
Es que por más frío que uno pueda ser, noticias como esta (que arrastran a muchos peruanos a las peores tragedias) nos alteran de pies a cabeza. A pesar de que no soy partidaria de los sentimientos explícitos, hace poco me topé con la frase de un cortometrajista (click aquí) en la cual, diferencias aparte, mencionó la importancia de no caer en la frialdad total "no sé qué tanto sirva la frialdad en todo esto". Bueno, tal vez ese sea el argumento que desarme mi primera tesis. En esto, no siempre sirve, es claro.
Por lo pronto, a seguir esperando que Luis Alva Castro se quite el fajín de una vez por todas.
Como comprenderán ando decepcionada pero, lo que es peor, ya me estoy acostumbrando.
ACTUALIZACIÓN
Un buen amigo me ha hecho recordar que uno no debe acostumbrarse a estas cosas. La capacidad de indignación es nuestra mejor arma y ello me remite a un texto que escribí por fiestas patrias. Lo comparto nuevamente, a ver si seguimos tercos:
Pero el ánimo festivo se mantiene, no sé si por el espíritu terco que tenemos los peruanos por sacar provecho a las peores situaciones y arrancar sonrisas hasta a los menos optimistas, o por el simple hecho de descubrirnos más peruanos que nunca, aunque no sepamos lo que eso signifique, aunque cada año sigamos tratando de encontrarle mayor significado a las fiestas patrias que la de una bandera o una escarapela. Pero, seguimos en el intento terco de no ponernos pesimistas (aunque sea el camino más fácil) y de no caer en el escepticismo. Seguimos brindando cada 28 de julio por algo más que una fecha: por ese rojo y blanco que pintamos cada día con terquedad y algo de dificultad, pero también con mucho cariño.
Es que por más frío que uno pueda ser, noticias como esta (que arrastran a muchos peruanos a las peores tragedias) nos alteran de pies a cabeza. A pesar de que no soy partidaria de los sentimientos explícitos, hace poco me topé con la frase de un cortometrajista (click aquí) en la cual, diferencias aparte, mencionó la importancia de no caer en la frialdad total "no sé qué tanto sirva la frialdad en todo esto". Bueno, tal vez ese sea el argumento que desarme mi primera tesis. En esto, no siempre sirve, es claro.
Por lo pronto, a seguir esperando que Luis Alva Castro se quite el fajín de una vez por todas.




2 comentarios:
Es feo decirlo, pero: se los dije.
Toda cambia para nada cambiar.
Seguimos bailando el mismo son.
Caras vemos pero costumbres ya sabemos...
¡que pena¡ Alan no cambia. La esencia dictatorial no evoluciona, alistate Lau, durante todo su gobierno nos va imponer a su Luchito, lo haga bien o mal nos lo impondrá igual.
¡que pena¡
Publicar un comentario en la entrada