Hace unos días el ex militante PPCista y actual embajador peruano ante la OEA Ántero Flores Aráoz, mencionó la importancia de crear un frente de centro social cristiano, pues, mencionó, se trata de un espacio dejado de lado en el escenario político de nuestro país.
Al parecer la noticia fue bien recibida por algunos miembros del PPC como el actual vicepresidente Javier Bedoya quien afirmó que es momento de comenzar a conversar con otros líderes políticos de tendencia socialcristiana para establecer un frente electoral común con miras al 2011.
Sin duda, resulta interesante que empiecen a esbozarse intentos de acercamiento entre actuales personajes políticos fuertes. Cuando el teniente alcalde Marco Parra afirma que es muy prematuro para hablar de posibles candidaturas para el año 2011 alguien debería decirle que no es cierto. Prematuro puede ser inscribir candidatos, si así lo entiende, pero no esbozar desde ya la posibilidad de algunos nombres que busquen ser futuros representantes. Lo mismo para Alberto Andrade, no es prematuro para ir evaluando posibilidades. Me atrevería a decir que nunca es prematuro. Nadie está diciendo que presenten la plancha mañana.
Ahora bien, resulta curiosa la propuesta de Ántero Flores ya que, lo último que recuerdo de él fue su alineamiento veloz al partido de gobierno. Algunos dirán que se trató de un gesto en pos de una mejor conducción del país, pero no podría creerlo, en todo caso, no le doy más que el beneficio de la duda. Tampoco olvido, por cierto, aquello que algunos medios de comunicación bautizaron como “la guerra de las Flores” en alusión a la disputa mediática, no tan gentil, entre Ántero y Lourdes, a inicios de este año.
Entonces, ¿cómo percibir esta reaparición?
Sin duda se trata de una petición sensata. No habría porqué descartar la posibilidad de un frente social cristiano y lo que resulta cierto, es que el PPC no parece tener posibilidades de cara a las elecciones debido justamente, a la percepción ciudadana que los sitúa más hacia la derecha que hacia el centro. Ahora bien, lo que resulta medianamente claro es que alguien está considerando una candidatura y ese alguien sería Ántero Flores Aráoz. En ese sentido, me permito algunas preguntas, ¿acaso creen que será posible verlo junto a una Lourdes Flores ayudándolo en la campaña? ¿Acaso creen que los PPCistas no se resintieron cuando lo vieron aceptar el cargo de embajador del Perú ante la Organización de Estados Americanos? Hubo resentimiento y decepción y no creo que hayan sido olvidados.
Es preciso tomar en cuenta a las bases de cada partido que pudiera jugar cierta presencia en este frente y, en ese sentido, las del PPC serán interesantes ya que la propuesta vino de un ex militante cuya reputación en Alfonso Ugarte no debe ser tan positiva. Sin embargo, no podemos decir que la actitud de nuestros personajes políticos sea ni predecible ni lógica, por ello no podría afirmar de manera tajante que esa posibilidad se encuentre descartada; aunque me parece poco probable.
La propuesta de Javier Bedoya de iniciar conversaciones con líderes de otros partidos que sigan una línea socialcristiana tiene sentido cuando hay menos roces; además, no se trata de reunir a todos los socialcristianos porque, por cierto, varios de los partidos liderados por estos ex PPCistas tienen de doctrina lo que Alan de modestia; el hecho de que hayan comulgado con el social cristianismo no garantiza que lo practiquen. Por ello, es preciso evaluar a quiénes reunir y para ello hay que tener en cuenta la trayectoria.
Sin duda, algunos serán merecedores de cierta conversación, otros tal vez la merezcan menos y otros, resultarán un tanto peculiares pues podrían restar y sumar votos al mismo tiempo; habría que evaluar en términos de costo y beneficio dichas conversaciones. Por otro lado, es preciso también tener presente quiénes son aquellos líderes influyentes que podrían dirigir este frente, no se trata de las personas idóneas (sabemos que no siempre se maneja así), sino de aquellos que tendrán mayores posibilidades de exigir ciertas cuestiones, ¿esto por qué? Por los votos.
En buena cuenta, se trata de una negociación dura y en la cual dicho frente se jugaría las posibilidades de conseguir escaños en el Congreso y, tal vez, el sillón presidencial. Es prematuro analizar las posibilidades, pero no iniciar las conversaciones. Eso sí, es preciso empezar a diferenciar líderes “social cristianos” de líderes políticos probos. No todos han participado correctamente en la carrera política y por ello, no se puede meter a todos en el mismo saco.
Ahora bien, no se puede negar, que iniciando conversaciones desde ahora y bosquejando la estrategia política del 2011, se podrían evitar una serie de problemas que no se superaron en este período. La bancada de Unidad Nacional es débil, entre otras cosas, porque el partido de Castañeda no era sólido y se le dio una importancia inmerecida. Por otro lado, la doctrina social cristiana de Solidaridad me queda en duda no solo porque no la evidencian en el actuar (cuando actúan), sino porque no sé si me encuentro ante un partido con cierta doctrina o no. Parece, antes bien, una agrupación, lo cual es legítimo, pero ello no la convierte en partido político.
Si se conforma el frente amplio de centro social cristiano (vaya el nombrecito que acabo de ponerle) podríamos estar frente a una unidad fuerte que pudiera funcionar como tal; sin embargo, como he mencionado líneas arriba, no se trata de unirlos a todos porque no todos debieran encontrarse en dicha agrupación. No se pueden cometer los mismos errores del pasado, se supone que algo debe haberse aprendido y de esta forma podría evitarse la presencia de obstáculos dentro del mismo grupo. Tal vez la iniciativa encuentre buen puerto, pero eso sí, de arranque encontrar a los Flores juntos me parece sino imposible, ciertamente sorprendente. Eso sí quiero verlo.
Al parecer la noticia fue bien recibida por algunos miembros del PPC como el actual vicepresidente Javier Bedoya quien afirmó que es momento de comenzar a conversar con otros líderes políticos de tendencia socialcristiana para establecer un frente electoral común con miras al 2011.
Sin duda, resulta interesante que empiecen a esbozarse intentos de acercamiento entre actuales personajes políticos fuertes. Cuando el teniente alcalde Marco Parra afirma que es muy prematuro para hablar de posibles candidaturas para el año 2011 alguien debería decirle que no es cierto. Prematuro puede ser inscribir candidatos, si así lo entiende, pero no esbozar desde ya la posibilidad de algunos nombres que busquen ser futuros representantes. Lo mismo para Alberto Andrade, no es prematuro para ir evaluando posibilidades. Me atrevería a decir que nunca es prematuro. Nadie está diciendo que presenten la plancha mañana.
Ahora bien, resulta curiosa la propuesta de Ántero Flores ya que, lo último que recuerdo de él fue su alineamiento veloz al partido de gobierno. Algunos dirán que se trató de un gesto en pos de una mejor conducción del país, pero no podría creerlo, en todo caso, no le doy más que el beneficio de la duda. Tampoco olvido, por cierto, aquello que algunos medios de comunicación bautizaron como “la guerra de las Flores” en alusión a la disputa mediática, no tan gentil, entre Ántero y Lourdes, a inicios de este año.
Entonces, ¿cómo percibir esta reaparición?
Sin duda se trata de una petición sensata. No habría porqué descartar la posibilidad de un frente social cristiano y lo que resulta cierto, es que el PPC no parece tener posibilidades de cara a las elecciones debido justamente, a la percepción ciudadana que los sitúa más hacia la derecha que hacia el centro. Ahora bien, lo que resulta medianamente claro es que alguien está considerando una candidatura y ese alguien sería Ántero Flores Aráoz. En ese sentido, me permito algunas preguntas, ¿acaso creen que será posible verlo junto a una Lourdes Flores ayudándolo en la campaña? ¿Acaso creen que los PPCistas no se resintieron cuando lo vieron aceptar el cargo de embajador del Perú ante la Organización de Estados Americanos? Hubo resentimiento y decepción y no creo que hayan sido olvidados.
Es preciso tomar en cuenta a las bases de cada partido que pudiera jugar cierta presencia en este frente y, en ese sentido, las del PPC serán interesantes ya que la propuesta vino de un ex militante cuya reputación en Alfonso Ugarte no debe ser tan positiva. Sin embargo, no podemos decir que la actitud de nuestros personajes políticos sea ni predecible ni lógica, por ello no podría afirmar de manera tajante que esa posibilidad se encuentre descartada; aunque me parece poco probable.
La propuesta de Javier Bedoya de iniciar conversaciones con líderes de otros partidos que sigan una línea socialcristiana tiene sentido cuando hay menos roces; además, no se trata de reunir a todos los socialcristianos porque, por cierto, varios de los partidos liderados por estos ex PPCistas tienen de doctrina lo que Alan de modestia; el hecho de que hayan comulgado con el social cristianismo no garantiza que lo practiquen. Por ello, es preciso evaluar a quiénes reunir y para ello hay que tener en cuenta la trayectoria.
Sin duda, algunos serán merecedores de cierta conversación, otros tal vez la merezcan menos y otros, resultarán un tanto peculiares pues podrían restar y sumar votos al mismo tiempo; habría que evaluar en términos de costo y beneficio dichas conversaciones. Por otro lado, es preciso también tener presente quiénes son aquellos líderes influyentes que podrían dirigir este frente, no se trata de las personas idóneas (sabemos que no siempre se maneja así), sino de aquellos que tendrán mayores posibilidades de exigir ciertas cuestiones, ¿esto por qué? Por los votos.
En buena cuenta, se trata de una negociación dura y en la cual dicho frente se jugaría las posibilidades de conseguir escaños en el Congreso y, tal vez, el sillón presidencial. Es prematuro analizar las posibilidades, pero no iniciar las conversaciones. Eso sí, es preciso empezar a diferenciar líderes “social cristianos” de líderes políticos probos. No todos han participado correctamente en la carrera política y por ello, no se puede meter a todos en el mismo saco.
Ahora bien, no se puede negar, que iniciando conversaciones desde ahora y bosquejando la estrategia política del 2011, se podrían evitar una serie de problemas que no se superaron en este período. La bancada de Unidad Nacional es débil, entre otras cosas, porque el partido de Castañeda no era sólido y se le dio una importancia inmerecida. Por otro lado, la doctrina social cristiana de Solidaridad me queda en duda no solo porque no la evidencian en el actuar (cuando actúan), sino porque no sé si me encuentro ante un partido con cierta doctrina o no. Parece, antes bien, una agrupación, lo cual es legítimo, pero ello no la convierte en partido político.
Si se conforma el frente amplio de centro social cristiano (vaya el nombrecito que acabo de ponerle) podríamos estar frente a una unidad fuerte que pudiera funcionar como tal; sin embargo, como he mencionado líneas arriba, no se trata de unirlos a todos porque no todos debieran encontrarse en dicha agrupación. No se pueden cometer los mismos errores del pasado, se supone que algo debe haberse aprendido y de esta forma podría evitarse la presencia de obstáculos dentro del mismo grupo. Tal vez la iniciativa encuentre buen puerto, pero eso sí, de arranque encontrar a los Flores juntos me parece sino imposible, ciertamente sorprendente. Eso sí quiero verlo.




3 comentarios:
¿Qué es derecha, qué es centro? A qué ni ellos saben de que hablan. Ese es el problema; nadie tiene un programa, nadie tiene ideas. Por eso no hay sistema de partidos en el Perú.
zHay varias interrogantes que me suscita tu post.
Para comenzar, es necesario tener una derecha democrática y una izquierda idem. Es decir, es necesario que esos espacios crezcan y se fortalezcan.
Las dificultades que encuentro para ello son las siguientes:
1. ¿Qué centro derecha quieren ser: liberal, socialcristiana, conservadora? Cuestion que nunca se definió en Unidad Nacional. ¿Se definirá ahora?
2. Exceso de egos. Hay mucha gente en ese espacio político que pretende liderarlo. Has hecho referencia a Lourdes y Antero, pero también están Kouri (aunque tambien podria ser ficha aprista o fujimorista), Andrade, Borea y un largo etcétera. Todos quieren ser cabeza de raton antes que cola de leon. ¿Como convencerlos que trabajen juntos?
3. ¿Que hacer con Solidaridad Nacional? Alli se debaten entre dejar a alguien que, para muchos, les puede traer votos y que, a la vez, tiene un juego propio que comienza a ser cada vez mas patente.
4. Finalmente, ¿que posicion van a tener frente al gobierno?
Lo cierto es que no tenemos un sistema de partidos en el Perú y ello es una lástima pues resulta uno de las principales deficiencias de nuestro sistema democrático.
En cuanto a la primera pregunta de José Alejandro, debo decir que dudo que se defina una tendencia clara. Este posible frente de centro será, ciertamente otro pan con mango así como lo veo.
Ahora, lo de los egos es cierto, lo probable es que terminen liderando aquellos que traigan bajo la manga la mayor cantidad de votos o algunas otras cuestiones. El PPC sin duda querrá jugarse nuevamente la carta Lourdista, el detalle es, ¿los dejarán? Y de lo contrario, ¿acaso no querrán una alianza distinta?
Respecto a Solidaridad, habrá que ver cómo se hace para que la gente se dé cuenta de que eso de "preferir el perfil bajo" no es siempre bueno. Castañeda lo tiene tan bajo que parece enterrado. Lo probable, como dices, es que se jueguen partido con equipo propio y no como parte de un frente.
La cuarta pregunta, estimado, nadie sabe.
Gracias por los comentarios.
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