El día de ayer escribí un post acerca de la sugerencia de Ántero Flores Aráoz para conformar un frente social cristiano de centro. Lo interesante del hecho no radica solo en la propuesta lanzada por el embajador peruano ante la OEA, sino en la aparente “premura”, según algunos, con la cual se empieza a dibujar, aunque aún en borrador, la arena política sobre la cual nos moveríamos en las próximas elecciones presidenciales del 2011.
Mirando nuevamente hacia dichos comicios tenemos otro aspecto a considerar. La bancada de Unidad Nacional ha propuesto la instauración del voto facultativo, también conocido como voto voluntario y el promotor de dicha iniciativa es el legislador Juan Carlos Eguren. Debo afirmar que celebro la noticia, al margen de la cantidad de “peros” que puedan surgir. La instauración del voto facultativo es ciertamente polémica no por el hecho per sé, sino por el contexto en el cual cobraría forma.
Es sabido que el voto facultativo pone de relieve a los electores; ya no se trata solo de candidatos. Esto se debe a que la asistencia a ejercer el derecho al voto es enteramente opcional y no condicionada por multas como ocurre en nuestro país. De alguna manera, se prefiere contar con este sistema en espacios en los cuales la democracia sea fuerte y por ello la conciencia ciudadana sea más sólida. De esta forma se puede, garantizar medianamente, que exista la asistencia a urnas necesaria para declarar la elección legítima y, al mismo tiempo, consciente.
Lo cierto es que con el voto facultativo la posibilidad de discursos populistas se reduce. Los electores deben empezar a ser movilizados de otra manera y por ello, las agrupaciones decididas a participar en las contiendas se ven también en la obligación de elaborar planes de gobierno viables, serios y atractivos que canalicen los intereses de la población y no se circunscriban a la repartija indiscriminada de promesas y polos con la foto del candidato.
Por otro lado, el cambio no es unilateral; no depende únicamente de los aspirantes al sillón presidencial o a los escaños del Congreso: la ciudadanía juega un rol vital. Ella es la encargada de priorizar de alguna manera, las necesidades generales. Ello permitirá también la inclusión de puntos básicos en los planes de gobierno de las agrupaciones en juego. Como vemos, se trata de un proceso complejo ya que por un lado se ofrece y por el otro no solo se absorbe la oferta, sino además se hacen ajustes. Los planes deben ser en cierta medida (ojo: “en cierta medida”) flexibles a las demandas ciudadanas.
Al respecto, los conocidos constitucionalistas Jorge Avendaño y Raúl Ferrero coinciden con que este voto voluntario evitaría que ganen los improvisados. Creo que no podemos estar tan seguros de vencer la improvisación con esta medida, pero sin duda son los primeros pasos para evitar estas desafortunadas victorias. Además tenemos un precedente alentador bastante cercano.
La consulta vecinal realizada hace algunas semanas en la sierra piurana fue realizada bajo este mecanismo. La cantidad de personas que acudió a ejercer su derecho a ser escuchados fue significativa y no solo legitimaron cuantitava y cualitativamente el proceso, sino que dieron luces sobre la posibilidad de manejar este sistema.
No pretendo afirmar que el caso es el mismo ya que en esta consulta hubo diversos factores motivadores como el hecho, por ejemplo, de que es propio del ser humano movilizarse con mayor interés cuando los beneficios o desventajas lo afectan directamente. En política nacional parece creerse que las desventajas vendrán al largo plazo: GRAN ERROR. Pero el punto es que en el caso MAJAZ ocurría exactamente esto. Sin embargo, la presencia en términos porcentuales de los asistentes a la consulta nos permite considerar la viabilidad del voto facultativo.
Se trata de un proceso distinto al cual estamos nada acostumbrados. Valdría la pena, sin embargo, empezar a conocerlo pues no podemos pretender fortalecer nuestro sistema democrático sin medidas de este tipo. En todo caso, y ahora regresamos un poco al post anterior, es también una oportunidad precisa para que ciertos partidos políticos o agrupaciones diversas (acá entran las alianzas lógicas, las ilógicas, las contranaturales, las construcciones deformes, las sectas y los outsiders) empiecen a trazarse un plan. ¿Muy prematuro señor Parra? No lo creo.
Sin duda, es una buena manera de obligar a los personajes políticos a trabajar por cada voto y responsablemente. Es una buena manera también, de lograr elecciones más conscientes aunque, tal vez por nuestro contexto no podamos en el 2011 ver muchos cambios. En el Perú existe una fuerte dosis del voto por temor, eso quedó demostrado el año pasado; sin embargo, es preciso empezar a caminar.
Por ello saludo la propuesta de Unidad Nacional y aprovecho para resaltar el hecho de que sea esta la bancada que presente dicha opción. ¿Fabiola Morales estará de acuerdo? Lo probable es que los Solidarios no digan mucho, para variar. ¿Quiénes perderían con este cambio? Los improvisados, desde luego y también los irresponsables. Lo siento, pero al que le caiga el guante, que se lo chante.
Mirando nuevamente hacia dichos comicios tenemos otro aspecto a considerar. La bancada de Unidad Nacional ha propuesto la instauración del voto facultativo, también conocido como voto voluntario y el promotor de dicha iniciativa es el legislador Juan Carlos Eguren. Debo afirmar que celebro la noticia, al margen de la cantidad de “peros” que puedan surgir. La instauración del voto facultativo es ciertamente polémica no por el hecho per sé, sino por el contexto en el cual cobraría forma.
Es sabido que el voto facultativo pone de relieve a los electores; ya no se trata solo de candidatos. Esto se debe a que la asistencia a ejercer el derecho al voto es enteramente opcional y no condicionada por multas como ocurre en nuestro país. De alguna manera, se prefiere contar con este sistema en espacios en los cuales la democracia sea fuerte y por ello la conciencia ciudadana sea más sólida. De esta forma se puede, garantizar medianamente, que exista la asistencia a urnas necesaria para declarar la elección legítima y, al mismo tiempo, consciente.
Lo cierto es que con el voto facultativo la posibilidad de discursos populistas se reduce. Los electores deben empezar a ser movilizados de otra manera y por ello, las agrupaciones decididas a participar en las contiendas se ven también en la obligación de elaborar planes de gobierno viables, serios y atractivos que canalicen los intereses de la población y no se circunscriban a la repartija indiscriminada de promesas y polos con la foto del candidato.
Por otro lado, el cambio no es unilateral; no depende únicamente de los aspirantes al sillón presidencial o a los escaños del Congreso: la ciudadanía juega un rol vital. Ella es la encargada de priorizar de alguna manera, las necesidades generales. Ello permitirá también la inclusión de puntos básicos en los planes de gobierno de las agrupaciones en juego. Como vemos, se trata de un proceso complejo ya que por un lado se ofrece y por el otro no solo se absorbe la oferta, sino además se hacen ajustes. Los planes deben ser en cierta medida (ojo: “en cierta medida”) flexibles a las demandas ciudadanas.
Al respecto, los conocidos constitucionalistas Jorge Avendaño y Raúl Ferrero coinciden con que este voto voluntario evitaría que ganen los improvisados. Creo que no podemos estar tan seguros de vencer la improvisación con esta medida, pero sin duda son los primeros pasos para evitar estas desafortunadas victorias. Además tenemos un precedente alentador bastante cercano.
La consulta vecinal realizada hace algunas semanas en la sierra piurana fue realizada bajo este mecanismo. La cantidad de personas que acudió a ejercer su derecho a ser escuchados fue significativa y no solo legitimaron cuantitava y cualitativamente el proceso, sino que dieron luces sobre la posibilidad de manejar este sistema.
No pretendo afirmar que el caso es el mismo ya que en esta consulta hubo diversos factores motivadores como el hecho, por ejemplo, de que es propio del ser humano movilizarse con mayor interés cuando los beneficios o desventajas lo afectan directamente. En política nacional parece creerse que las desventajas vendrán al largo plazo: GRAN ERROR. Pero el punto es que en el caso MAJAZ ocurría exactamente esto. Sin embargo, la presencia en términos porcentuales de los asistentes a la consulta nos permite considerar la viabilidad del voto facultativo.
Se trata de un proceso distinto al cual estamos nada acostumbrados. Valdría la pena, sin embargo, empezar a conocerlo pues no podemos pretender fortalecer nuestro sistema democrático sin medidas de este tipo. En todo caso, y ahora regresamos un poco al post anterior, es también una oportunidad precisa para que ciertos partidos políticos o agrupaciones diversas (acá entran las alianzas lógicas, las ilógicas, las contranaturales, las construcciones deformes, las sectas y los outsiders) empiecen a trazarse un plan. ¿Muy prematuro señor Parra? No lo creo.
Sin duda, es una buena manera de obligar a los personajes políticos a trabajar por cada voto y responsablemente. Es una buena manera también, de lograr elecciones más conscientes aunque, tal vez por nuestro contexto no podamos en el 2011 ver muchos cambios. En el Perú existe una fuerte dosis del voto por temor, eso quedó demostrado el año pasado; sin embargo, es preciso empezar a caminar.
Por ello saludo la propuesta de Unidad Nacional y aprovecho para resaltar el hecho de que sea esta la bancada que presente dicha opción. ¿Fabiola Morales estará de acuerdo? Lo probable es que los Solidarios no digan mucho, para variar. ¿Quiénes perderían con este cambio? Los improvisados, desde luego y también los irresponsables. Lo siento, pero al que le caiga el guante, que se lo chante.




7 comentarios:
no es también este momento el oportuno para saber quienes realmente están en la arena haciendo política al margen de irse acomodando de un lugar a otro o estar pasando piola, con el gobiernos como es el claro caso de este señor Antero Flores Lourdes?
Hay algo que mencionas en tu penúltimo párrafo que me parece la razón más fuerte para optar por el voto voluntario: dejar el voto por temor.
Entiendo a muchas de las personas que el año pasado votaron con mucho de miedo frente a lo que se venia. De hecho, mi voto en la segunda vuelta estuvo condicionado por eso (y por la posibilidad de poder fiscalizar a un gobierno que, con sus peros, es democratico). Sin embargo, en primera vuelta - y a despecho de lo que mis amigos me decian - opte por la opcion que, por plan de gobierno y equipo, me parecía la más adecuada.
Como lo mencionas también, esto debe acompañarse de mayor educación ciudadana. Pero no solo para saber como votar, sino desde la convivencia humana, que quizás sea más dificil, largo y complicado de hacer, pero a la larga es más duradero.
2 temas para comentar: Lo de las denominaciones ideológicas (derecha, centro, izquierda, etc) y lo del voto facultativo, ambos tienen que ver con deficiencias de nuestro sistema democrático.
Es lamentable que varias ideologías políticas, por decirlo de alguna forma, estén atrapadas en el marco derecha, centro, izquierda y otras menos sonadas (recuerden que en las elecciones pasadas se hablaba de etnocacerismo); las considero pasadas e inadecuadas porque fomentan la división antes que la integración por más que busquen hacer combinaciones entre ellas; en el fondo, como en otros casos, considero que se trata de un problema Cultural/Educativo puesto que muestra un estancamiento e involución del “Pensamiento Peruano” con respecto al “Pensamiento Humano” aunque no es un problema únicamente del Perú sino de la sociedad mundial en general, pero vaya que es crítico en nuestro país … Ahora ¿Por donde está la solución? … me animo a dejar una pista: “Paradigma de Sistemas”.
En cuanto al voto facultativo pues hay que tener mucho cuidado, es lógico que sea adecuado en democracias fuertes con sólida conciencia ciudadana y en cierta forma sirva como medida de la madurez de una democracia; mas no es adecuado como medio per sé para transformar una democracia débil en una fuerte, puesto que en el fondo este también es un problema Cultural/Educativo, ya que la conciencia y responsabilidad ciudadana son parte de nuestra cultura como sociedad y la educación es el medio para abordarlos; en el fondo no es un tema legal (leyes), ni un tema constitucional; así los primeros pasos deberían orientarse al sistema educativo antes que leyes. Pasar de una democracia débil a una fuerte es un proceso de cambio profundo y en este punto debo mencionar, basado más en estudios de organizaciones relativamente menos complejas que una sociedad antes que en ‘ideales políticos’, que las muchas iniciativas orientadas a cambios profundos fracasan debido a que se concentran en medidas superficiales (leyes per sé) y desatienden o no toman en cuenta que la fuente de muchos problemas está en nuestras maneras más profundas de pensar. El voto facultativo debería verse como un fin (objetivo) mas no como un medio. Finalmente para algunos el tema central de debate podría estar en la teoría que ensayan sobre la disminución de posibilidades para los “improvisados”, por lo expuesto no considero eso como el tema central, además de que dicha teoría parece más especulativa que seria o ¿existe algún estudio serio al respecto?
Estimado Ángel, el debate respecto de las tendencias derecha, izquierda y centro es polémico, pero dudo que ello las califique de inadecuadas. Como tú mismo mencionas en el comentario, lo que puede ocurrir es que resulten pasadas en el sentido conceptual. Para ello, basta echarle un vistazo al contexto y abordar dichas denominaciones en su tiempo, pero en líneas generales existen aspectos propios de lo que podríamos definir "derecha", "izquierda" o "centro" (este último tal vez más complicado de definir, algunos lo consideran un producto del relativismo creciente).
Por otro lado, no confundamos integración con homogeneización. Ya lo decía Burke: enuna sociedad de hombres libres será indudable que piensen sobre ciertos aspectos de manera diferente. La idea de tendencias no va contra la integración, sino a favor de distintas perspectivas en la conducción o abordaje de ciertos temas importantes para una colectividad. Yo celebro las diferencias siempre que sean serias y responsables, en ese sentido, bienvenidas son las distinciones porque la integración no se pierde, no son excluyentes ni condicionantes.
Ahora bien, respecto al voto facultativo nadie ha considerado que deban dejarse de lado los cambios profundos. De hecho, una manera de impulsarlos es mediante la acción de las agrupaciones políticas que buscarán generar conciencia ciudadana para ganar o mantener votos si es que se instaura este mecanismo. Evidentemente, el cambio será profundo y complejo, no se trata de limitarse al aspecto puntual del voto voluntario. No fue mi intención dar a entender dicha posibilidad.
Sin embargo, el voto facultativo no debe considerarse un fin. Es tanto un medio como un fin. Es bueno per sé, a mi modo de ver, complicado en el contexto, pero a la vez un medio para garantizar mayor protagonismo de las demandas ciudadanas y los discursos serios. La improvisación no se elminará de raíz, siempre habrá uno que otro en ese juego, pero el cambio puede ser sorprendente y positivo.
Habrá que ver bien el asunto de los estudios "serios" como los llamas, pero eso sí, me he basado en una apreciación personal para redactar el artículo, creo que a veces la opinión de uno es lo suficientemente importante y no carece de argumentos sólidos. De todas maneras, trataré de encontrar algún estudio que indique con cifras objetivas el tema.
Gracias por los comentarios.
Mmm yo no veo como el voto facultativo disminuiría el discurso populista o el voto por temor. Recuerden que si bien uno està obligado a votar, tiene la opciòn de votar nulo o en blanco.
La gente elige a Alan, o votan por Humala, no porque los obligan a votar, sino porque - por A o B motivo - deciden votar por ellos.
El problema que veo con el voto facultativo está vinculado a la legitimidad de las autoridades que resultarían elegida. Si ahora tenemos problemas con autoridades elegidas por el 24%, no quiero imaginar lo que sucedería si fuese el 24% del 40% que votó.
Estimada Laura,
Respecto a las tendencias, como tú las llamas, el punto no es el debate en sí, sino las ideas que se debaten, lo que he expresado es que se encuentran desfasadas o en el mejor de los casos estancadas, en el mundo en general ha habido grandes avances en ciencia y tecnología, donde no ha habido grandes avances es el “Pensamiento Humano” y el “Pensamiento Peruano” no es la excepción, incluso es más crítico, ése es el sentido de inadecuado que quise expresar … ¿entonces qué hacer? dejé una pista en el comentario anterior. Por otro lado no expresé, ni era mi intención, la equivalencia entre integración y homogenización; en el tema Social/Cultural el problema no es la variedad, la variedad es parte de la realidad; el problema surge cuando se trata de polarizar y las ‘ideas’ se vuelven extremistas, peor si están desfasadas, y no dan cabida a otras ideas; recuerdo que una vez me preguntaron ¿Tú eres de izquierda o derecha? ninguno respondí, y me dijeron: entonces eres de centro. La variedad hay que abordarla con la sustentación y complementariedad, pero cuando se abordan como oposición es cuando generan división.
Volviendo al voto facultativo, creo que hay consenso sobre el “Qué” como “El fortalecimiento de nuestro sistema democrático o lograr una democracia fuerte”; mas bien el análisis, antes que debate, debe orientarse al “Cómo” y dentro de ello cae la evaluación de la instauración del voto facultativo a través de una ley, ante esto hay que resaltar que entre las premisas para el impulso del voto facultativo están la conciencia y responsabilidad ciudadana y éstas no se logran por leyes, una simple ley no sabe como lograr esa conciencia ciudadana, no sabe cómo diferenciar entre un voto conciente y responsable de uno que pudiera obedecer a la “disciplina partidaria”. No me atrevería a decir que algo es bueno por sé, sin evaluar el contexto en el que se piensa aplicar (una regla clave en los procesos de cambio), en este caso el contexto está dado por la sociedad peruana y el grado de madurez de los peruanos, ya en este terreno hay mucho que argumentar pero mi conclusión es que la sociedad peruana no está preparada en este momento.
Ya que se ha estado hablando de cambios profundos o significativos, me animo a hacer un resumen de los resultados de estudios al respecto: 1º Es común observar, ante problemas complejos, muchas soluciones superficiales (“cosméticas”) que atacan los síntomas en lugar de las causas de los problemas. 2º Las soluciones de cambio significativo implican “procesos” antes que medidas puntuales. 3º Una misma acción o medida puede ser adecuada o inadecuada, tener efectos diferentes en función del contexto que se aplique, siendo clave el “Factor Cultural” … con todo y resumen el comentario me está quedando largo, ya habrá otras oportunidades para explayarse.
Finalmente, Laura, no se como hayas tomado mi comentario anterior pero mi intención no fue el de criticar per sé tu artículo, sino mas bien complementar en el entendimiento y comprensión de los temas de fondo.
Estimada Laura,
Aparentemente llego tarde a este debate (los comentarios son de octubre del año pasado); pero el hecho que la Comisión de Constitución y Reglamento del Congreso de la República haya previsto debatir en la presente legislatura la reforma del artículo 31º de la Constitución, con el objeto de instaurar el voto voluntario, lo hace pertinente.
En la misma línea señalada por Ángel Yaulilahua sobre el voto facultativo, creo que la eventual instauración del voto voluntario debe hacerse teniendo en cuenta la realidad o contexto peruano. En lo personal, doctrinariamente considero que lo ideal es que el voto sea voluntario; sin embargo también creo que para implementar el voto voluntario en un país en particular, deben tenerse en cuenta las particularidades de su sistema social y político, de modo que su implementación no termine siendo contraproducente. La historia demuestra que no todo lo que funciona idealmente, también funcione cuando se lo aplica en una realidad concreta.
Considero que el debate sigue abierto y que es saludable que los puntos de vista (a favor y en contra) se discutan seriamente. En tal sentido, en mi blog (CUESTIONES DE LA POLIS) he colgado el post: "El voto voluntario (nuevamente) en debate", el cual invito a visitar en el siguiente enlace:
http://blog.pucp.edu.pe/item/20441
A ver si continuamos con la polémica.
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