Más de una vez me he visto en la necesidad de utilizar comillas cuando hago mención a la “oposición” en el Congreso. No resulta novedosa la debilidad de este espacio opositor que debiera hacerle frente a ciertas medidas particularmente peligrosas e incluso irracionales, impulsadas desde el gobierno. Lamentablemente, ese espacio sigue vacío aunque con ciertas intenciones de ocupación, lo cual al partido de gobierno no le gusta nadita.
Lo que debemos tener medianamente claro, es que la fuerza opositora es siempre sana ya que permite el debate, la confrontación de ideas y el análisis crítico. Es en dicho sentido que hice especial énfasis respecto a la frustrada censura del "ministro del interior" ya que más allá de una censura, se trataba de un gesto positivo y pertinente de esta “oposición” que, aunque desarticulada y acéfala, debiera empezar a construirse.
El día de hoy me topé con una buena noticia: el proyecto de ley que proponía declarar de interés nacional la inversión minera en nuestro país, presentado por el ejecutivo en septiembre de este año, ha sido archivado.
Desde este espacio me he manifestado abiertamente en contra de esta iniciativa debido a que considero que con ello el gobierno ratifica su posición pro minería que, desde luego, no resulta negativa per sé, pero las garantías del adecuado desarrollo de la misma son mínimas. Esta es la razón por la cual considero la noticia positiva. Ahora bien, como todo suceso este también ha sido condimentado por ciertas posiciones dignas de revisión.
Si tenemos que reconocerle algo al APRA, una de las primeras cuestiones a considerar es el espíritu de cuerpo y la disciplina partidaria que tanto les falta a los otros “partidos políticos” que nos representan tanto en el hemiciclo como en otras instancias. Es poco usual que cuando un compañero sale con alguna declaración o impulsa cierta medida, no hable por todos los compañeros. Claro, hay que tener en cuenta las excepciones (Jorge del Castillo vs. Alva Castro), sin embargo al final, todos parecen alinearse.
Teniendo en cuenta esta característica, no debe sorprendernos la reacción aprista. Esta vez el representante fue el legislador José Carrasco Távara quien calificó de “alianza espuria” a las agrupaciones que votaron a favor de archivar el proyecto de ley antes mencionado. Debido a esta declaración, Cecilia Chacón (bancada fujimorista) salió a declarar que no se trataba de ninguna alianza, le lanzó una patadita al partido aprista (muy de moda por parte del fujimorismo desde que su líder pisó suelo peruano en calidad de extraditado) y se armó el circo.
Curiosas son ambas actitudes. Por un lado, la del legislador aprista que mantiene el discurso (ya analizado) sobra la intención opositora de desestabilizar al gobierno para lo cual, según ellos, basta con decirle “no” a todas sus iniciativas; como si la negativa no tuviera ningún otro asidero que el de las ganas locas de la oposición por negarse a aceptar las ideas (algunas realmente locas) por parte del gobierno. Por otro lado las declaraciones de Cecilia Chacón:
“Cuando se vota coincidentemente con el partido de gobierno, todo está perfecto; pero cuando se vota en contra de una iniciativa legislativa del Ejecutivo es porque existe un supuesto pacto en contra de la gobernabilidad. Eso es absurdo”.
Estas declaraciones ratifican que el fujimorismo no lo piensa dos veces antes de restregarle en cara al gobierno que tienen cierto poder (sobreestimado a mi modo de ver) y que pueden usarlo en su contra. No sé hasta qué punto el mensaje cala, pero lo cierto es que llega y no creo que el APRA se sienta cómodo. Para muestra basta releer las declaraciones de Carrasco Távara; sin embargo, cabe hacerle recordar a la legisladora fujimorista que la supuesta alianza entre el fujimorismo y el aprismo se veía evidenciada en el apoyo incondicional que el primero ofrecía en una serie de medidas al partido de gobierno. Curioso que la actitud cambiara a raíz de la extradición.
Otro punto a considerar, y este es muy importante, es que no podemos ser ingenuos y pensar que cuando Unidad Nacional, Alianza Parlamentaria, el Partido Nacionalista y el grupo Fujimorista votaron a favor de archivar la propuesta tenían el mismo objetivo. En política las coincidencias son nulas y muchas veces el resultado obtenido no corresponde a la intención subyacente.
Digamos que Unidad Nacional defiende el cartelito de “oposición” que aún lleva (aunque a duras penas), Alianza Parlamentaria sigue consolidándose como el grupo “opositor” más fuerte (no es decir mucho, pero algo es algo), el Partido Nacionalista mantiene su oposición firme aunque, me da la impresión de que terminan actuando bajo la línea de “oposición al APRA” y nada más y el Grupo Fujimorista aprovecha la oportunidad (ojo que una fujimorista preside la Comisión de Energía y Minas) para el recordatorio semanal que dicho grupo le lanza a García.
Lo cierto es que hay que reconocer que esta vez la “oposición” (no incluyo al fujimorismo pueden tildarme de subjetiva, pero creo que no encaja en estos cánones por más débiles que resulten) ha jugado un partido con la misma camiseta a pesar de que las intenciones, y lo ganado, sea muy distinto en cada caso. El fujimorismo, por su parte, tampoco ha quedado atrás pues sigue en el juego de la negociación con el partido de gobierno, respecto de las condiciones de su líder. Esto no hay que perderlo de vista.
No podría ponerme optimista y augurar un nuevo período en la “oposición” a este régimen, lo claro es que cada grupo sigue manejando una agenda muy propia y por ello conciliar puede resultar posible en algunas ocasiones, pero imposible en la mayoría. Sería bueno que estos grupos empiecen a darle prioridad a ciertas cuestiones de interés común y dejen de lado aspectos que, si bien pueden resultar importantes, no son prioritarios. Hace algún tiempo mencioné la importancia de una agenda compartida entre los medios de comunicación, bueno pues, también existe dicha necesidad dentro de los partidos políticos y, desde luego, en la oposición. ¿Creen que sea posible?
Lo que debemos tener medianamente claro, es que la fuerza opositora es siempre sana ya que permite el debate, la confrontación de ideas y el análisis crítico. Es en dicho sentido que hice especial énfasis respecto a la frustrada censura del "ministro del interior" ya que más allá de una censura, se trataba de un gesto positivo y pertinente de esta “oposición” que, aunque desarticulada y acéfala, debiera empezar a construirse.
El día de hoy me topé con una buena noticia: el proyecto de ley que proponía declarar de interés nacional la inversión minera en nuestro país, presentado por el ejecutivo en septiembre de este año, ha sido archivado.
Desde este espacio me he manifestado abiertamente en contra de esta iniciativa debido a que considero que con ello el gobierno ratifica su posición pro minería que, desde luego, no resulta negativa per sé, pero las garantías del adecuado desarrollo de la misma son mínimas. Esta es la razón por la cual considero la noticia positiva. Ahora bien, como todo suceso este también ha sido condimentado por ciertas posiciones dignas de revisión.
Si tenemos que reconocerle algo al APRA, una de las primeras cuestiones a considerar es el espíritu de cuerpo y la disciplina partidaria que tanto les falta a los otros “partidos políticos” que nos representan tanto en el hemiciclo como en otras instancias. Es poco usual que cuando un compañero sale con alguna declaración o impulsa cierta medida, no hable por todos los compañeros. Claro, hay que tener en cuenta las excepciones (Jorge del Castillo vs. Alva Castro), sin embargo al final, todos parecen alinearse.
Teniendo en cuenta esta característica, no debe sorprendernos la reacción aprista. Esta vez el representante fue el legislador José Carrasco Távara quien calificó de “alianza espuria” a las agrupaciones que votaron a favor de archivar el proyecto de ley antes mencionado. Debido a esta declaración, Cecilia Chacón (bancada fujimorista) salió a declarar que no se trataba de ninguna alianza, le lanzó una patadita al partido aprista (muy de moda por parte del fujimorismo desde que su líder pisó suelo peruano en calidad de extraditado) y se armó el circo.
Curiosas son ambas actitudes. Por un lado, la del legislador aprista que mantiene el discurso (ya analizado) sobra la intención opositora de desestabilizar al gobierno para lo cual, según ellos, basta con decirle “no” a todas sus iniciativas; como si la negativa no tuviera ningún otro asidero que el de las ganas locas de la oposición por negarse a aceptar las ideas (algunas realmente locas) por parte del gobierno. Por otro lado las declaraciones de Cecilia Chacón:
“Cuando se vota coincidentemente con el partido de gobierno, todo está perfecto; pero cuando se vota en contra de una iniciativa legislativa del Ejecutivo es porque existe un supuesto pacto en contra de la gobernabilidad. Eso es absurdo”.
Estas declaraciones ratifican que el fujimorismo no lo piensa dos veces antes de restregarle en cara al gobierno que tienen cierto poder (sobreestimado a mi modo de ver) y que pueden usarlo en su contra. No sé hasta qué punto el mensaje cala, pero lo cierto es que llega y no creo que el APRA se sienta cómodo. Para muestra basta releer las declaraciones de Carrasco Távara; sin embargo, cabe hacerle recordar a la legisladora fujimorista que la supuesta alianza entre el fujimorismo y el aprismo se veía evidenciada en el apoyo incondicional que el primero ofrecía en una serie de medidas al partido de gobierno. Curioso que la actitud cambiara a raíz de la extradición.
Otro punto a considerar, y este es muy importante, es que no podemos ser ingenuos y pensar que cuando Unidad Nacional, Alianza Parlamentaria, el Partido Nacionalista y el grupo Fujimorista votaron a favor de archivar la propuesta tenían el mismo objetivo. En política las coincidencias son nulas y muchas veces el resultado obtenido no corresponde a la intención subyacente.
Digamos que Unidad Nacional defiende el cartelito de “oposición” que aún lleva (aunque a duras penas), Alianza Parlamentaria sigue consolidándose como el grupo “opositor” más fuerte (no es decir mucho, pero algo es algo), el Partido Nacionalista mantiene su oposición firme aunque, me da la impresión de que terminan actuando bajo la línea de “oposición al APRA” y nada más y el Grupo Fujimorista aprovecha la oportunidad (ojo que una fujimorista preside la Comisión de Energía y Minas) para el recordatorio semanal que dicho grupo le lanza a García.
Lo cierto es que hay que reconocer que esta vez la “oposición” (no incluyo al fujimorismo pueden tildarme de subjetiva, pero creo que no encaja en estos cánones por más débiles que resulten) ha jugado un partido con la misma camiseta a pesar de que las intenciones, y lo ganado, sea muy distinto en cada caso. El fujimorismo, por su parte, tampoco ha quedado atrás pues sigue en el juego de la negociación con el partido de gobierno, respecto de las condiciones de su líder. Esto no hay que perderlo de vista.
No podría ponerme optimista y augurar un nuevo período en la “oposición” a este régimen, lo claro es que cada grupo sigue manejando una agenda muy propia y por ello conciliar puede resultar posible en algunas ocasiones, pero imposible en la mayoría. Sería bueno que estos grupos empiecen a darle prioridad a ciertas cuestiones de interés común y dejen de lado aspectos que, si bien pueden resultar importantes, no son prioritarios. Hace algún tiempo mencioné la importancia de una agenda compartida entre los medios de comunicación, bueno pues, también existe dicha necesidad dentro de los partidos políticos y, desde luego, en la oposición. ¿Creen que sea posible?




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