sábado 27 de octubre de 2007

Esperando sentados

Al parecer, para conocer los resultados de la anunciada evaluación ministerial seguiremos esperando un tiempo. A pesar de que el premier del Castillo indique que se encuentra en la fase final de dicha evaluación, considero que este retraso ratifica el hecho de que se trató de una respuesta ante el clima complicado durante la frustrada censura del compañero Alva Castro, antes que una intención real por hacer ciertos reajustes ministeriales.

Resalto el hecho porque como suele suceder, muchas veces la coyuntura nos obliga a arrastrar la mirada hacia cuestiones más inmediatas. El “cortoplacismo” puede ser negativo a la hora de elaborar planes y reformas que deben considerar las consecuencias al mediano y largo plazo, pero es inevitable que nos dejemos llevar por lo que sucede en el día a día. Ocurre entonces, que algunas cuestiones importantes pierdan calidad de primicia. Eso pasa con esta “evaluación ministerial” que, por cierto, se está dilatando más de lo necesario.

En vista del anuncio hecho, al margen de la motivación que le dio impulso, es casi seguro que ciertos cambios en el gabinete se den de todas maneras. Ahora bien, tengo tres preguntas:

1. ¿Cuándo?
2. ¿Quiénes?
3. ¿Por quiénes?


Por más triste que suene, respecto a la primera pregunta solo queda esperar y, como enuncia el título de este post, no estoy muy optimista respecto a esto. Probablemente sea el regalo del régimen por esta navidad. De ser el caso, resultaría lamentable porque el obsequio llegaría con retraso; además, el hecho de que se realicen los cambios no garantiza en lo absoluto que estos sean positivos. Vale decir, no sabemos si nos gustará el regalo, al margen de si la envoltura es bonita.

Ahora bien, la segunda pregunta no resulta muy complicada pues desde este humilde espacio hemos presentado algunos candidatos (ver aquí) y coincido con un bloggero amigo sobre los ministros que deberían empezar a quitarse el fajín. No pretendo, no soy tan ingenua, que en la “evaluación ministerial” todos ellos salgan con notas desaprobatorias; sin embargo, espero que algunos (como el “ministro del interior”) sean removidos por los escándalos de los cuales formaron parte. Claro, tampoco estoy optimista respecto de esto…para variar.

Con la pregunta tres la cosa se complica. Una vez más solo queda esperar que el premier opte por cambios responsables que no obedezcan a carnés partidarios ni amiguismos. Esperemos también que los elegidos sean capaces de efectuar las reformas necesarias en sus respectivos sectores (justicia, educación, interior) y de decir que “no” cuando lo consideren necesario, aún si la propuesta viene del Presidente de la República, reto que no han asumido los actuales ministros.

Lo importante de todas maneras, es que no perdamos de vista la necesidad de realizar cambios en el gabinete puesto que, además de oxigenar el ambiente, se tornan imprescindibles cuando en el más de un año del segundo régimen de García, las reformas principales aún han sido dejadas de lado. Por ello, no podemos dejar de lado este asunto que se va dilatando hace buen tiempo y, desde luego, no caer en la ridícula (lo siento Jorgito, traté de ser lo más educada posible) posición del premier cuando anuncia que si hay más interpelaciones este cambio se prolongará más también.

Cabe recordar, para concluir, que sería bueno que se maneje un único discurso respecto del encargado de esta evaluación. Por un lado Jorgito le lanza la responsabilidad al Presidente y por el otro, el Presidente se la lanza a Jorgito. Parece mata gente, pero lo cierto es que ambos deben coordinar estos cambios. Con el tiempo transcurrido, el poco impulso al tema y las descoordinaciones entre estos dos personajes, esperemos que los cambios sean algo responsables. ¿No eran ellos el cambio responsable? Bueno, parece que siguen dilatando el slogan de la campaña.

4 comentarios:

runa dijo...

Alan parece no querer cambiar de ministros para dar una (falsa) imagen de estabilidad y fuerza. Pero lo cierto es que no puede hacer muchos cambios porque ¡no tiene cuadros! No le va a ser fácil encontrar cuadros apristas técnicamente solventes y dispuestos a implementar políticas que sostengan la alianza con los poderes económicos (minería, exportadores, etc.) Pensemos en ex ministros como "chiquitín" y nos daremos cuenta... Lo único que le va quedando al Gobierno es incrementar la cuota de ministros tipo Rafael Rey... ¿Invitar a un Favre o a un PPK a dejar el inoperante "FueSur" para ser ministros? Algo así. La otra opción es poner de ministros a los impresentables funcionarios mediocrones de segunda línea (muchos de ellos, unas joyitas).
El problema real que tiene Alan es que no tiene muchas posibilidades de recambio. Con un gabinete desgastado y unas alianzas políticas inestables empieza una etapa de debilidad para Alan. Veamos como lo enfrenta (seguramente con más represión) y cómo se comporta la "oposición" que muy bien haces en entrecomillar.

Como siempre, ¡un excelente blog! Con análisis precisos y sugerentes. Lectura obligada.

Abrazos...

Jose Alejandro Godoy dijo...

Lo que parece ser es que Alan no tiene mucho margen de maniobra para hacer los cambios.
En primer lugar por el mismo. Basta ver el tono del articulo de hoy en El Comercio para percatarnos que no admite otras opiniones distintas a las suya.
En segundo lugar por el partido, pero allí se da lo que señala Runa: no hay cuadros suficientes y terminas cayendo en la tentación de convertir al Gabinete en una sucursal del Club Empresarial.
En tercer lugar, el rápido desprestigio del gobierno aleja a personas que podrían dar su mejor esfuerzo por el país. Y claro, en muchos casos la intolerancia hacia los sectores de donde puede sacar esos cuadros.
El problema para el país es que sin un equipo y un Presidente dispuestos a hacer reformas, tenemos derechito el camino hacia otro outsider.

Anónimo dijo...

bueno ahi esta el mal menor por el que uds votaron pues no se quejen y aguanten con valentia, ¡ja! q tal fans ese tal runa. Dario Villaran

Laura Arroyo Gárate dijo...

Estimado anónimo, la razón por la cual voté por Alan García (sí, por el mal menor en la segunda vuelta) fue porque sabía que podría hacer lo que hago en este espacio: emitir mi opinión. En ese sentido, no se trata de aguantar con "valentía", sino de fiscalizar con responsabilidad. Si de aguantar se tratara, mejor nos callamos todos o nos volvemos oficialistas como algunos medios de comunicación han hecho. Aquí no nos cansamos de denunciar lo denunciable y reclamar lo justo.

Gracias por el comentario.