jueves 4 de octubre de 2007

El gato y el ratón

Cortinas, censuras, violaciones e interrogatorios

Durante estos últimos días (noches, para ser precisa) tuve la oportunidad de asistir a un seminario sobre “Experiencias de investigación periodística en el Perú” organizado por la Universidad Antonio Ruiz de Montoya. Sin duda, el tema resulta interesante y básico en una sociedad como la nuestra en que los medios de comunicación resultan, en buena cuenta, protagonistas del escenario político, cultural y social.

No pretendo hacer un resumen de las exposiciones del encuentro, sino quedarme con una idea que considero importante y, al mismo tiempo, particularmente dejada de lado durante los últimos años. La noche del martes, Edmundo Cruz (La República) concluía su intervención afirmando la necesidad de elaborar una agenda en los medios; se trataría de una agenda temática en el periodismo de investigación que no se armaría en función de las fuentes que aparecieran o la coyuntura.

Esta idea no es nueva, pero ¿qué tan factible resulta?

Considero, en primer lugar, que no debiera circunscribirse esta necesidad programática al periodismo de investigación; debe existir en cualquier sección. Si actualmente podemos hablar de una “democracia de los medios” esta debe enmarcarse en la actuación responsable y comprometida de los mismos. En ese sentido, no debiera permitirse que la agenda mediática sea una imposición del gobierno central o la coyuntura en general; esta resulta sin duda importante, pero no es el único elemento a considerar a la hora de cubrir determinadas noticias.

En segundo lugar, la desventaja de una elaboración temática en función del otro nos vuelca de inmediato en una suerte de círculo vicioso en donde uno hace de gato y el otro de ratón. Ahora bien, el detalle está en que los personajes del juego no están muy claros en su condición de gato o ratón, y por ello a la larga uno no sabe para quién trabaja o qué personaje representa.

Para ello, un ejemplo actualísimo. El día de ayer
algunos medios enunciaron la noticia de la acusación por violación al ex presidente Alejandro Toledo. Luego de leer, escuchar, mirar, etc. en los diversos medios de comunicación el tema no me queda sino decir que la posición “mediáticamente” correcta es una confusión total. Por un lado, el ratón se pregunta, “si considero que se trata de una cortina de humo, ¿vale la pena tratar el asunto? ¿A quién estoy favoreciendo?” y por el otro el gato responde “pero no puedes dejar pasar una noticia de este tipo al margen de si resulta o no una cortina. Es una noticia fuerte y, lo que resulta igual de importante, vende”.

En primer lugar notamos esta especie de "mediática esquizofrenia" sufrida por quienes deciden tratar o no la noticia porque tanto gato como ratón pueden ser la misma persona. Por un lado, algunos periodistas optaron por lo que considero un punto medio al llevar al ruedo el tema, pero sin dejar de lado aquellos otros que pudieran ser opacados. La censura a Alva Castro fue, por ejemplo, igualmente cubierta. Por otro, algunos simplemente optaron por sensacionalizar un asunto que se prestaba para ello argumentado que los precedentes de Alejandro Toledo, permiten cualquier tipo de especulación y alertan sobre la verosimilitud de la noticia.

El día de ayer, Rocío Silva Santisteban alertaba sobre el peligro de la utilización del término “verosimilitud” en el periodismo que, en principio debía ir en busca de la “verdad”. ¿Hasta qué punto los responsables de los medios de comunicación se pueden permitir basar los temas presentados en la “verosimilitud” de los hechos? No, no y no. La verosimilitud puede resultar un inicio para la investigación, pero no un argumento suficiente para la presentación de un tema y la toma de posición respecto al mismo. Lo siento, pero quienes consideran que cubrir el tema de la denuncia por violación al ex presidente encuentra sustento en sus precedentes, no solo incurren en un argumento peligroso, sino irresponsable.

Considero, como ya debe resultar obvio, que se trató de una cortina de humo y, en ese sentido, coincido con
Álvarez Rodrich, cuando menciona que:

Todo lo visto durante estos días, incluyendo la 'denuncia' de Espinoza, y varios otros operativos, permiten concluir, lamentablemente, que Vladimiro Montesinos era mucho más 'profesional' que sus émulos actuales en el dudoso arte del psicosocial.”

Lo cierto es que la forma de esta “cortina de humo” a la cual considero más bien un gran telón, ha sido ciertamente vergonzosa y evidente. Por lo menos podrían tener algo más de sutileza. No sé si sentirme aliviada por los ineptos en la construcción de elementos distractores como este o sentirme ofendida por la ridiculez del hecho; ¿acaso creen que somos estúpidos?

Finalmente, agregaría algo más al comentario del director de Perú21. Ocurre que luego de la etapa negra en los medios de comunicación ocasionada por el fujimontesinismo, estos decidieron correctamente ser más actores y contar con agenda propia. En ese sentido, la población también decidió mantenerse más alerta a las diversas situaciones que pudieran ocurrir y, ello permite que las “cortinas de humo” sean no solo denunciadas de manera enfática, sino además rechazadas mayoritariamente.

No se trata solo de una falta de capacidad para elaborar psicosociales, sino además de la mayor dificultad en la elaboración de los mismos. Los peruanos estamos cada vez más atentos. Sin embargo, quedarán, qué duda cabe, quienes oculten lo evidente y brinden tribuna a aquellos que buscan ocultar los temas relevantes. Estos serán, sin duda, los ratones fieles a quiénes poco a poco, los mismos receptores de noticias debemos tratar de eliminar.




Más sobre el tema
José Alejandro Godoy: Huele a cortina de humo
Marco Sifuentes: Denuncian a Toledo por violación
Christian Manrique: Toledo es acusado de violación
Nicolás Bello: Acusan a Toledo de violar joven de 22 años

2 comentarios:

Anónimo dijo...

LO REAL ES QUE HA SUBIDO LA LECHE, EL DOLAR ESTÁ ARRASTRÁNDOSE, SE HABLA EN ECONOMÍA DEL INICIO DE UNA GRAN INFLACIÓN, EN CONCRETO LA INEPTITUD APRISTA VA GALOPANDO, Y COINCIDO CONTIGO EN QUE ESTA CORTINA DE HUMO ES MÁS CHUSCA Y TORPE QUE LAS DE MONTESINOS.

¡POBRE MI PAÍS¡ ¡QUE BURDOS¡

Jose Alejandro Godoy dijo...

Si se parte de la verosimilitud, cualquier denuncia puede ser hecha pasar como cierta. Como dijo Rocio en dicha ponencia: la verosimilitud es propia de las obras de ficción, no puede serlo de los reportajes. En ellos lo que prima es la verdad, por más increible que esta pueda parecer en un inicio. Lástima que hayan muchos periodistas que no lo terminen de comprender.