Ya no tengo mucho más que decir sobre el tema, excepto que la noticia de hoy no me sorprende como debiera. El ministro del Interior Luis Alva Castro se salvó de la censura con el rechazo de 30 congresistas y la abstención de 10 fujimoristas. Censura frustrada podemos llamarla o también decepción anunciada.
¿Qué queda ahora?
El premier Jorge del Castillo debe evaluar qué tanto le conviene mantener al compañero en el cargo. Como mencioné en un post anterior, la idea de “ganadores” luego de este complejo proceso es sumamente vaga y nada alentadora tanto para opositores como para oficialistas (y oportunistas como los naranjas).
Aprovechando la coyuntura y el aire de cambio que se respira por el gabinete (aire que tal vez solo surgió a raíz de la censura justamente) el primer ministro debiera sopesar bien cuáles son los beneficios de mantener a un ministro tan cuestionado en el interior; tal vez así notaría que son menos que mínimos. Por otro lado, el mismo ministro debiera empezar a quitarse el fajín por una cuestión de decencia. Luego de tan polémico proceso resultaría pertinente considerar dar un paso al costado.
¿Qué queda ahora?
El premier Jorge del Castillo debe evaluar qué tanto le conviene mantener al compañero en el cargo. Como mencioné en un post anterior, la idea de “ganadores” luego de este complejo proceso es sumamente vaga y nada alentadora tanto para opositores como para oficialistas (y oportunistas como los naranjas).
Aprovechando la coyuntura y el aire de cambio que se respira por el gabinete (aire que tal vez solo surgió a raíz de la censura justamente) el primer ministro debiera sopesar bien cuáles son los beneficios de mantener a un ministro tan cuestionado en el interior; tal vez así notaría que son menos que mínimos. Por otro lado, el mismo ministro debiera empezar a quitarse el fajín por una cuestión de decencia. Luego de tan polémico proceso resultaría pertinente considerar dar un paso al costado.
¿Acaso no lo hace por orgullo? ¡Por favor! Es justamente por orgullo que debiera retirarse.
Ahora bien, en cuanto a los fujimoristas, hicieron lo cantado. No apoyaron la moción debido a la necesidad que tienen de mantener la cercanía con el partido de gobierno y, por otro lado, no la rechazaron para indicar con dicha actitud que, por si acaso, “somos votos necesarios para mantener la estabilidad gubernamental así que no trates feo a nuestro líder”; claro, por “estabilidad gubernamental” se refieren simplemente a hacer lo que el gobierno quiere. No les fue nada mal, sin duda el mensaje ha quedado claro.
Frente a los posibles cambios en el gabinete (cambio que pido hace algún tiempo) debo decir que mi pesimismo es sumo. No me sorprendería ver un curioso copamiento aprista en los cargos; de hecho, la desestimada moción de censura es un indicio de la posible irrupción de estrellas en los ministerios. Sinceramente, espero cambios en producción, salud, educación e interior (vaya que tengo pocas esperanzas), pero ver luego estas carteras en manos de los apristas me hace recordar la campaña presidencial del 2006: el mal menor. En este caso ¿cuál es el mal menor? El que la tenga clara, que me llame por favor, mientras tanto seguiré decepcionada esperando que cierta lucidez aparezca por el hemiciclo, por la PCM y por el mismísimo Alva Castro.
Probablemente se trate de una vana espera.
Ahora bien, en cuanto a los fujimoristas, hicieron lo cantado. No apoyaron la moción debido a la necesidad que tienen de mantener la cercanía con el partido de gobierno y, por otro lado, no la rechazaron para indicar con dicha actitud que, por si acaso, “somos votos necesarios para mantener la estabilidad gubernamental así que no trates feo a nuestro líder”; claro, por “estabilidad gubernamental” se refieren simplemente a hacer lo que el gobierno quiere. No les fue nada mal, sin duda el mensaje ha quedado claro.
Frente a los posibles cambios en el gabinete (cambio que pido hace algún tiempo) debo decir que mi pesimismo es sumo. No me sorprendería ver un curioso copamiento aprista en los cargos; de hecho, la desestimada moción de censura es un indicio de la posible irrupción de estrellas en los ministerios. Sinceramente, espero cambios en producción, salud, educación e interior (vaya que tengo pocas esperanzas), pero ver luego estas carteras en manos de los apristas me hace recordar la campaña presidencial del 2006: el mal menor. En este caso ¿cuál es el mal menor? El que la tenga clara, que me llame por favor, mientras tanto seguiré decepcionada esperando que cierta lucidez aparezca por el hemiciclo, por la PCM y por el mismísimo Alva Castro.
Probablemente se trate de una vana espera.




1 comentarios:
A estas alturas varios estamos igual. Solo espero un gesto concreto: la renuncia.
Ojalá no se cumpla tu pronóstico, pero, a estas alturas, vayamos preparándonos para contrarrestar al siguiente outsider que un gobierno sin ganas de hacer reformas nos va a legar.
Una lástima.
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