Al parecer el Fondo de Reconstrucción del Sur (FORSUR) estaría atravesando una réplica que ha dejado ya un par de renunciantes. José Chlimper y Henry Day fueron los primeros y a ellos podría unirse Pedro Pablo Kuczynski el día de hoy, luego de reunirse con el coordinador Julio Favre.
La motivación tras las renuncias no es del todo clara, sin embargo, al parecer tiene relación con el hecho de que según ley, los integrantes del FORSUR, representantes del sector privado, se convertirían en funcionarios públicos. Ocurre que estos miembros designados por el gobierno central, administran además una serie de empresas; por ello el tiempo disponible para esta responsabilidad no sería el idóneo y como funcionarios públicos deben dedicar la mayor parte de su tiempo a este trabajo. Habría que descartar otros motivos, pero sin duda al margen de ellos el problema está en las bajas que este comité va sufriendo.
Es lógico que los empresarios se encarguen de velar por sus propias empresas porque, hay que `parar la olla` y es entendible que elaboren su lista de prioridades en función de ello. Sin embargo, con ojos un poco más fríos, debemos notar que son muchos los peruanos que se encuentran en condiciones, menos que precarias, a raíz del terremoto del 15 de agosto pasado. En ese sentido, es prioritario poner manos a la obra lo antes posible.
Entonces, resulta de vital importancia contar con personas comprometidas al 100% con esta reconstrucción. Por ello la sugerencia de Nelson Chui, presidente regional de Lima provincias, de incluir a empresarios sureños resulta sensata, no solo porque probablemente conozcan la realidad de la zona mejor que otros (aunque ello no es una condición a priori, simplemente es probable), sino porque al estar vinculados de otro modo con la zona afectada es probable también que el compromiso sea sino total, mayoritario.
Por otro lado, resulta también necesario conocer los motivos detrás de las renuncias ocurridas recientemente ya que será un indicador del trabajo que se viene desempeñando hasta el momento que, si bien aún no se siente entre los pobladores, ya comenzó.
Con la coyuntura revuelta que tenemos en este momento, algunos temas están quedando fuera del escenario. Esto no debe permitirse. Los peruanos se solidarizaron con los damnificados por el terremoto en el momento preciso y evidenciaron esta solidaridad de diversas maneras durante los días en que copaba la atención de todos, ahora que el tema ya no está en primeras planas, no debemos olvidar que no se han resuelto los problemas.
Las toneladas de ropa donadas, de medicinas, de alimentos, etc. colaboraron con la causa pero no pudieron, y no podrán, borrar la tragedia y reconstruir sonrisas. La reconstrucción tampoco lo hará, pero sin duda, permitirá que nuestros hermanos del sur dejen de vivir la tragedia que no terminó aquel miércoles 15 de agosto, sino que siguen viviendo hasta ahora.
El FORSUR fue creado para hacerse cargo de la reconstrucción, pero por ello no debemos nosotros dejar de mirar por allá.
La motivación tras las renuncias no es del todo clara, sin embargo, al parecer tiene relación con el hecho de que según ley, los integrantes del FORSUR, representantes del sector privado, se convertirían en funcionarios públicos. Ocurre que estos miembros designados por el gobierno central, administran además una serie de empresas; por ello el tiempo disponible para esta responsabilidad no sería el idóneo y como funcionarios públicos deben dedicar la mayor parte de su tiempo a este trabajo. Habría que descartar otros motivos, pero sin duda al margen de ellos el problema está en las bajas que este comité va sufriendo.
Es lógico que los empresarios se encarguen de velar por sus propias empresas porque, hay que `parar la olla` y es entendible que elaboren su lista de prioridades en función de ello. Sin embargo, con ojos un poco más fríos, debemos notar que son muchos los peruanos que se encuentran en condiciones, menos que precarias, a raíz del terremoto del 15 de agosto pasado. En ese sentido, es prioritario poner manos a la obra lo antes posible.
Entonces, resulta de vital importancia contar con personas comprometidas al 100% con esta reconstrucción. Por ello la sugerencia de Nelson Chui, presidente regional de Lima provincias, de incluir a empresarios sureños resulta sensata, no solo porque probablemente conozcan la realidad de la zona mejor que otros (aunque ello no es una condición a priori, simplemente es probable), sino porque al estar vinculados de otro modo con la zona afectada es probable también que el compromiso sea sino total, mayoritario.
Por otro lado, resulta también necesario conocer los motivos detrás de las renuncias ocurridas recientemente ya que será un indicador del trabajo que se viene desempeñando hasta el momento que, si bien aún no se siente entre los pobladores, ya comenzó.
Con la coyuntura revuelta que tenemos en este momento, algunos temas están quedando fuera del escenario. Esto no debe permitirse. Los peruanos se solidarizaron con los damnificados por el terremoto en el momento preciso y evidenciaron esta solidaridad de diversas maneras durante los días en que copaba la atención de todos, ahora que el tema ya no está en primeras planas, no debemos olvidar que no se han resuelto los problemas.
Las toneladas de ropa donadas, de medicinas, de alimentos, etc. colaboraron con la causa pero no pudieron, y no podrán, borrar la tragedia y reconstruir sonrisas. La reconstrucción tampoco lo hará, pero sin duda, permitirá que nuestros hermanos del sur dejen de vivir la tragedia que no terminó aquel miércoles 15 de agosto, sino que siguen viviendo hasta ahora.
El FORSUR fue creado para hacerse cargo de la reconstrucción, pero por ello no debemos nosotros dejar de mirar por allá.




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