24/07/2007

Menú patriótico

Habrá más de un plato fuerte durante esta semana, de ello no cabe duda. Podríamos decir que el de la semana pasada fue el levantamiento de la huelga que mantenían los maestros del SUTEP y el de la semana anterior, la Primera Jornada Nacional de protesta. El menú de este último mes ha sido contundente y también hemos podido disfrutar de la respectiva entrada (arreglos bajo la mesa para alcanzar la presidencia del congreso) o el postre: el fallo del juez Álvarez respecto de la extradición de Fujimori (que bien pudo ser un plato fuerte, pero pasó bastante piola, lo cual es una lástima); de refresco pudimos degustar un insípido jugo de insultos entre Robert Huaynalaya y Luis Muñoz.

Ahora bien, la semana que se nos viene tiene ciertas variaciones. El plato fuerte no será uno: habrá para elegir.

MENÚ A
Por un lado, este jueves 26 de julio se elegirá la nueva mesa directiva del Congreso. Este es sin duda un plato pesado, así que recomiendo tener a la mano “sal de Andrews” y no ingerir alimentos sólidos durante el desayuno a fin de evitar la indigestión. Por un lado la lista oficialista encabezada (¡vaya cabeza!) por Luis Gonzáles Posada, que andaba bastante segura al inicio, ha mostrado cierta inseguridad frente a la lista de oposición encabezada por Javier Bedoya (UN).

El discurso de los oficialistas siempre ha sido el siguiente: con un aprista presidiendo el congreso, se garantiza la comunicación fluida con el ejecutivo, por tanto se favorece la unión entre los diversos poderes y se fortalece la gobernabilidad. ¿Acaso eso es cierto? El hecho de que sea un aprista el presidente del congreso no garantiza nada. El hecho de que un aprista dirija el congreso solo significa eso: que el APRA lo dirige, nada más. Ahora, podemos suponer que si Luis Gonzáles Posada llega a ocupar el sitio que deja Mercedes Cabanillas, el próximo año será parecido al anterior; sin embargo, no lo podemos afirmar de manera tajante ya que, al margen de la línea partidaria, el carácter de Meche es muy distinto al de Gonzáles e incluso la relación que cada uno mantiene con el mandatario presenta sendas diferencias.

Por otro lado, tenemos la lista de la “oposición”, término que causa duda en este momento. Primero, debemos hacer notar que la oposición no ha sido más que un par de comunicados por aquí y por allá respecto a temas muy particulares o la participación de algún “líder” que buscaba mantener vigencia mediática y política plegándose a las diversas movilizaciones ocurridas durante las últimas semanas. Vale decir, lo que tenemos son tibios personajes opositores y no una oposición real. Pero, al parecer, la oposición sí podía unirse y armar un bloque. Claro, no se les ocurrió unirse para manifestarse enfáticamente respecto a otros temas, pero no perdieron la oportunidad de dialogar si se trataba de alcanzar la dirección del congreso.

No es extraño observar alianzas de lo menos imaginables en este tipo de contextos y ello nos quedó claro con el acercamiento de la bancada de Unidad Nacional y el Partido Nacionalista Peruano. Por un lado, se puede creer que esta unión es una simple respuesta a la que el aprismo ha formado con el fujimorismo. Es claro, que ni UN, ni el Partido Nacionalista (ni cualquier otra bancada) podría ganar ante la unión antes mencionada. Sin embargo, me parece un poco ingenuo pensar que hay una relación analógica entre ambos casos. Si bien el APRA se une con el fujimorismo, la base de este acuerdo se encuentra en una serie de intereses comunes que les permite congeniar en varios aspectos. Me atrevo a decir que las líneas ideológicas (atribuyéndole alguna al fujimorismo) no se excluyen y ello permite este acercamiento conveniente para ambos. Ahora bien, ¿podemos decir lo mismo de UN y el PNP? No lo creo.

El único interés compartido entre ambas bancadas es la de llegar a la mesa directiva del congreso y ese interés es tan endeble como ridículo. Debo admitir que veo con mejores ojos la candidatura de Javier Bedoya que la de Gonzáles Posada y no porque le tenga molestia al cabezón, sino porque considero que la presidencia del congreso debe caer en este segundo año, y obedeciendo los últimos acontecimientos nacionales, sobre un opositor.

Pero ¿qué clase de lista es esta? Veo muy poca seriedad en este asunto tan delicado y el futuro de esta mesa, si es que la oposición saliera elegida, es demasiado peligroso. No me extrañaría una ruptura veloz entre ambas bancadas que hasta hace algún tiempo no podían coincidir ni respecto a la marca de lapicero que usaban. ¡Por favor! En este caso, no me extrañan las posiciones encontradas dentro de la bancada de Unidad Nacional y ello me permite entender que tengo razón respecto a la falta de una fuerza de oposición, tan necesaria en este momento.


MENÚ B

El otro plato de fondo es bastante predecible: el mensaje presidencial. Habrá que ver, qué enuncia Alan García en este segundo discurso. Esperemos que no sea más de lo mismo; vale decir: adjetivos (des)calificativos para cada huelguista, optimismo frente a las encuestas que afirman que su popularidad ha bajado 24%, minimización de cualquier manifestación a lo largo del país, recuento del crecimiento macroeconómico peruano en este año, etc.

Lo cierto es que esperamos respuestas concretas frente a las demandas de miles de peruanos que no salieron a las calles a tomar aire, sino a protestar y reclamar a un gobierno que sigue tapando el sol con un dedo. Queremos menos promesas y esperamos planes específicos que indiquen el camino que tomará el gobierno durante este segundo año. Pero habrá que ver si el presidente escucha las voces que se alzaron durante estas últimas semanas, o seguirá haciéndose el loco (sin alusiones personales) e inaugurando viviendas mientras cita pasajes bíblicos.

POSTRE

Habrá 16 postres para elegir: el nuevo gabinete.
No se promete dulzura, pero sí suspenso.
Diabéticos abstenerse, cardíacos también.

CORTESÍA: una buena copita de pisco (peruano, obviamente)

No saquen la billetera, todo a cuenta de Palacio,
¿ordenamos?

1 comentario:

runa dijo...

Excelente menú! Seguimos demostrando que la gran habilidad culinaria de los peruanos es mezclarlo todo en el mismo plato, ¿no? El aeropuerto o el 7 colores congresal de este mes: una alianza insólita entre los sectores que se definen como "derecha" e "izquierda" en el país (aunque sin duda a la Policía Nacional del Perú, digo, al Partido Nacionalista Peruano -PNP le queda grande el calificativo de "izquierda"... pero es lo único que tenemos). Como bien dices, no habría mayor problema si la alianza táctica tuviera algún objetivo programático, por decir: forzar al APRA a jugar un rol más activo en el tema anticorrupción, o fortalecer el proceso descentralizador y la transferencia de recursos y capacidades a los Gobiernos Regionales... ETC. Pero la "alianza" tiene por trascendental objetivo para los intereses del Perú... ¡la repartija de cargos! Cuidado con la indigestión...