Los viernes en la noche son la antesala de los sábados que no resultan tranquilos ni aunque se declare toque de queda o estado de emergencia; los viernes en la noche resultan traquilos momentos de ocio (para algunos) que combinamos con unas cervecitas, una conversación amena, algo de comer o una salida al cine. Vivir intensamente un viernes en la noche es respirar profundamente el aire de un fin de semana que aunque pueda estar muy contaminado, siempre es aire.
El viernes pasado me enrumbaba a este merecido descanso.
El viernes pasado me enrumbaba a este merecido descanso.
Av. Sucre 10:00 pm.
Una batida me encontró en la av. Sucre (cdr.a 12) este pasado v
iernes. Tres o cuatros camionetas policiales, unas 5 motos y al rededor de 10 policías se dividían los automóviles que detenían en dicho lugar. Apenas los vi reaccioné como hago siempre: saco mi brevete, busco la tarjeta de propiedad y el documento del SOAT. Todo en orden, estoy tranquila.
Se acerca uno de esos policías (a los cuales tengo la costumbre de llamarlos "jefe") y me pide la documentación antes mencionada. Se la entrego y se la lleva para revisarla en un lugar con mayor iluminación (eso supongo ya que se va medianamente lejos). Espero, espero...pero no regresa. Lo observo detenidamente desde mi auto, pero el estimado "jefe" sigue con mis documentos caminando por la avenida sin voltear para hacerme alguna indicación. Me preocupa que no me los devuelva todavía, entonces se empieza a transformar de ESTIMADO "jefe" a simplemente "jefe".
iernes. Tres o cuatros camionetas policiales, unas 5 motos y al rededor de 10 policías se dividían los automóviles que detenían en dicho lugar. Apenas los vi reaccioné como hago siempre: saco mi brevete, busco la tarjeta de propiedad y el documento del SOAT. Todo en orden, estoy tranquila.Se acerca uno de esos policías (a los cuales tengo la costumbre de llamarlos "jefe") y me pide la documentación antes mencionada. Se la entrego y se la lleva para revisarla en un lugar con mayor iluminación (eso supongo ya que se va medianamente lejos). Espero, espero...pero no regresa. Lo observo detenidamente desde mi auto, pero el estimado "jefe" sigue con mis documentos caminando por la avenida sin voltear para hacerme alguna indicación. Me preocupa que no me los devuelva todavía, entonces se empieza a transformar de ESTIMADO "jefe" a simplemente "jefe".
Me bajo del carro (nunca se debe hacer eso, pero estoy narrando una historia real, con aciertos y errores), lo sigo. El "jefe" no me da la cara. Le pido que me indique qué sucede o que me explique si hay algún problema con mi auto. Me mira de reojo y no contesta. Me indigna la indiferencia así que me pongo frente a él y le digo enfáticamente "¿me puede contestar "jefe"? Dígame ¿qué está pasando?" Al rato llega otro "jefe" al cual, para efectos narrativos, llamaré originalmente "jefe2" y me informa que mi carro tiene orden de captura y por tanto debo ir a la comisaría.
Sorpresa, desagrado, incredulidad, fruncimiento del ceño, resignación, dubitación, resignación. Subí al "jefe" en mi auto (lo cual TAMPOCO se debe hacer) y me dirigí a la comisaría. La situación era desagradable. Eran casi la 11 de la noche cuando llegué a la comisaría y el policía mantenía esa actitud de silencio conmigo. No es que yo sea una persona muy habladora, pero creo que es imaginable la incomodidad de este silencio ya que en este caso parecía más bien una barrera invencible de autoritarismo y soberbia.
En la comisaría no se me explicó nada. Me dijeron que debía ir al SAT a pagar mi deuda (que por cierto, no tenía) y que no se me ocurra volver a manejar si tenía deudas pendientes. Quince personas, aproximadamente, hacían cola en la oficina del brigadier quien era aún más soberbio y tirano (si cabe la posibilidad) que el "jefe" quien ahora era SOBERBIO "jefe". El brigadier reclamaba silencio cada vez que alguien preguntaba el motivo de su agradable visita a la comisaría. Decía con la voz muy elevada "Cállese por favor, no me deja trabajar" (trabajar = tipear en la computadora los nombres de las personas en la oficina).
Al rato, me tocó pasar por la silla del brigadier. Me miró, comparó mi cara con la foto del brevete, y lo primero que hizo fue perguntarme la edad. "Veinte" contesté y se río. El SOBERBIO "jefe" ya no me importaba, ahora estaba entrando en un estado colérico hacia este IDIOTA "jefe" al que, originalmente (para continuar con la línea), llamaré: IDIOTA "jefe3".
Cuando me explicó lo de mi supuesta deuda pendiente le expliqué que no existía dicha deuda y que tenía las boletas para probarlo. Pero el IDIOTA "jefe3" empezó a decir (con el tono de voz elevada, para no perder la costumbre): "sus asuntos los resuelve como quiera. No me importa si tiene o no sus boletas, su auto tiene orden de captura y por tanto estoy siendo muy bueno al permitirle llevárselo y pagar la deuda pendiente hasta el día lunes...¡deje de quejarse niña!".
La siguiente escena no es muy agradable. Me paré y reclamé mis derechos. En primer lugar exigí que no me grite, en segundo lugar, reclamé el hecho de que el "jefe" no me hubiera explicado nada (es más, ni me habló). Reclamé por las coimas que vi que sus amigotes recibían en la batida de la av. Sucre y claro, llevaban a la comisaría a todo aquel que como yo, no les entregó ni un solo centavo. Cogí la notificación y le dije: "a la autoridad se la respeta, pero a los ciudadanos también" y me fui. Observé la cara de cada uno de esos 15 sujetos que hacían cola injusta, vieron el escándalo y no hicieron ni dijeron nada. Alguno me dijo muy bajito "esto es un robo", pero ninguno se atrevió a enfrentar al brigadier cuya voz escuchaba desde la calle ya que el enojo se había adueñado de él desde el momento en que mencioné la palabra "coima".
Al día siguiente fui al SAT y, como era de suponerse, no tenía ninguna deuda pendiente. Todo estaba en orden, solo había olvidado recoger los oficios que hacían constar que todo estaba en orden y por ese motivo la policía de tránsito sigue considerando mi carro como "vehículo infractor": POR NO HABER RECOGIDO UN OFICIO!!
¿No es absurdo que por ello te detengan y le pongan orden de captura a tu auto? Está bien, hay que recoger los oficios pero, ¿no hay manera de enviarlos a la dirección pertinente, o de explicarle eso al contribuyente en el momento que termina de cancelar su deuda? y, lo más importante, ¿no debería, la policía de tránsito, quitarle la orden de captura a todo aquel vehículo que canceló sus deudas aunque no haya recogido el oficio?(por supuesto que tengo que pagar ciertos gastos administrativos en el local de la policía de tránsito para que me levanten la injusta orden de captura...)
El mal rato no me lo compensa nadie, el viernes de comisaría tampoco. El SOBERBIO "jefe", el "jefe2" y el IDIOTA "jefe3" solo son personajes tipo que existen en muchas comisarías de este país. En cuanto encuentran algún indicio de problema (por más injusto que resulte) te reclaman con sus actos la coima acostumbrada. No pagué ni un centavo y no me arrepiento. La única decepción fue la de enfrentar sola un reclamo justo, mientras que otros prefirieron quedarse callados esperando que llegue la justicia. Nadie les ha dicho todavía que son ellos quienes tienen que construirla.



2 comentarios:
Aprovecho tu post de "sucedió en el Perú" para compartir con tus lectores mi experiencia.
Me sucedió en el Callao. Nunca he estado de acuerdo en pagar un sol cincuenta de peaje, es un robo. Así que tomé la decisión de ir por la RUTA DEL PUEBLO o la ruta de la DIGNIDAD, y no pagar ni un sol.
Los invito a visitarla y se darán cuenta de la diferencia entre pagar peaje no hacerlo.
Si van por la RUTA DEL PUEBLO Lo primero que verán será UN LETRERO en el cual te dirán que está prohibido ir a más de 40 kilómetros por hora, mientras que si vas por la otra ruta y PAGAS puedes ir a más de 80. El segundo castigo lo tendrás cuando verás que las pistas son angostas y estrechas (a las justas van dos carros), y el tercer castigo será informarte que esa zona esta llena de cámaras que están "detectando" quien infringe la norma divina, y de inmediato te multarán, te mandarán la foto de tu carro y pagarás 300 soles en el mejor de los casos (la foto no prueba nada!!). Alguna vez me llegó esta extraña notificación, de la cual no hay forma de librarse, es tu voz versus la prueba IRREFUTABLE, de una estática foto. Pagué mi multa y nunca más volví por la ruta del PUEBLO. ¿hice bien? tengo miedo de que hayan peores sorpresas para mí porque aquellos que no queremos apoyar la corrupción de una u otra manera seremos extorsionados.
Roberto.
bueno esa "obra" se la debemos a uno de los kouri, el genio de la via expresa mas corta y mas cara del mundo, y ahora que presenta otro proyecto para la isla san lorenzo. deberia aprovecharse primero para alojarlo, reabriendo en las isla una celda a su medida.
el famoso delfin de montesisnos
buscara el 2011 ser candidato a la presidencia, ¿para que?, si ya es primera dama de "bragueta loca" y cuando quiere, el rey de la de la delincuencia.
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