Durante esta semana un nuevo escándalo volcó las miradas de peruanos y peruanas hacia el gabinete presidido por Jorge del Castillo. Esta vez el escándalo llegó con bombos y platillos traídos desde Tocache y un director de orquesta que demostró poca muñeca (o nula) e inexperiencia: el ministro de agricultura.
Mucho se ha dicho sobre el terrible error político que cometió el ministro Salazar y sobre las consecuencias que dicho tropezón le traerán al gobierno. El acuerdo firmado por el ministro de agricultura, el cual manifestaba que se paralizaría la erradicación de cultivos de coca, ha provocado toda serie de manifestaciones: entre ellas una sugerencia exagerada, pero no tirada de los pelos en vista de lo acontecido, para establecer la fecha del acuerdo como “el día del narcotráfico”.
La noticia cobró la magnitud correspondiente. El asunto provocó una serie de reacciones por parte de los miembros del gobierno que, como se ha hecho costumbre, han respondido con contradicciones evidentes y vergonzosas. La defensa la ejercieron en grupo Alan García, Jorge del Castillo y un Luis Alva Castro moderado en su discurso. Las declaraciones fueron las mismas: la erradicación solo se paralizará 10
ó15 días. Evidentemente, y como es natural y comprensible, la congresista Malpartida puso el grito en el cielo en vista de que no había sido establecido ningún plazo en el acuerdo…ayayay ministro Salazar, la que nos armó.
En primer lugar me pregunto ¿dónde se encontraba el ministro del Interior Luis Alva Castro? ¿No le competen a su despacho los asuntos vinculados con el narcotráfico? ¿Es que acaso él le pidió al señor Salazar que acudiera a Tocache?, y de ser así ¿por qué le pediría eso?
Solo me queda pensar que se trata de una estrategia política. Creo que no nos resulta totalmente extraña la actitud del ministro del Interior ya que, como bien han manifestado varios analistas políticos, la jugada de Luis Alva Castro tiene relación directa con sus aspiraciones personales futuras en el gobierno. Dejando el palabreo de lado y hablando en castellano claro: al ministro del Interior le interesa la presidencia del Consejo de ministros.
Ahora bien, es cierto que para lograr a puestos como el anhelado por el señor Alva Castro es importante gozar de consenso. No sería fácil asumir un cargo dirigencial cuando las miradas son hostiles y el voto de la mayoría es opositor; además, es igual o más importante gozar de legitimidad y apoyo significativo por parte de los ciudadanos de a pie. Si bien ellos no eligen al premier, son (o deberían serlo) el medidor principal de legitimidad de los dirigentes. Un premier con aprobación baja no dura en el cargo así desempolve el disfraz del hombre araña y se aferre con garras y con furia.
Sin embargo, la posición que toma el ministro es condenable. Estimado señor Alva Castro: no estamos jugando el posicionamiento político o las sonrisitas del pueblo; estamos enfrentando un asunto complejo, el cual urge resolver en el mediano plazo (cuando mucho) y a pesar de ello ¿usted sigue jugando a ser central? Es importante que un líder sea conciliador, capaz de escuchar las sugerencias de todos y plasmarlas en decisiones que sigan una línea clara y que hayan sido producto de la discusión alturada y la pluralidad; pero ser conciliador no quiere decir huir del problema. Un verdadero líder, debe también enfrentar los asuntos difíciles con mano firme, cabeza fría y siempre pensando en lo mejor para el país y no para sus anhelos personales.
CONCLUSIONES
Mucho se ha dicho sobre el terrible error político que cometió el ministro Salazar y sobre las consecuencias que dicho tropezón le traerán al gobierno. El acuerdo firmado por el ministro de agricultura, el cual manifestaba que se paralizaría la erradicación de cultivos de coca, ha provocado toda serie de manifestaciones: entre ellas una sugerencia exagerada, pero no tirada de los pelos en vista de lo acontecido, para establecer la fecha del acuerdo como “el día del narcotráfico”.
La noticia cobró la magnitud correspondiente. El asunto provocó una serie de reacciones por parte de los miembros del gobierno que, como se ha hecho costumbre, han respondido con contradicciones evidentes y vergonzosas. La defensa la ejercieron en grupo Alan García, Jorge del Castillo y un Luis Alva Castro moderado en su discurso. Las declaraciones fueron las mismas: la erradicación solo se paralizará 10
ó15 días. Evidentemente, y como es natural y comprensible, la congresista Malpartida puso el grito en el cielo en vista de que no había sido establecido ningún plazo en el acuerdo…ayayay ministro Salazar, la que nos armó.En primer lugar me pregunto ¿dónde se encontraba el ministro del Interior Luis Alva Castro? ¿No le competen a su despacho los asuntos vinculados con el narcotráfico? ¿Es que acaso él le pidió al señor Salazar que acudiera a Tocache?, y de ser así ¿por qué le pediría eso?
Solo me queda pensar que se trata de una estrategia política. Creo que no nos resulta totalmente extraña la actitud del ministro del Interior ya que, como bien han manifestado varios analistas políticos, la jugada de Luis Alva Castro tiene relación directa con sus aspiraciones personales futuras en el gobierno. Dejando el palabreo de lado y hablando en castellano claro: al ministro del Interior le interesa la presidencia del Consejo de ministros.
Ahora bien, es cierto que para lograr a puestos como el anhelado por el señor Alva Castro es importante gozar de consenso. No sería fácil asumir un cargo dirigencial cuando las miradas son hostiles y el voto de la mayoría es opositor; además, es igual o más importante gozar de legitimidad y apoyo significativo por parte de los ciudadanos de a pie. Si bien ellos no eligen al premier, son (o deberían serlo) el medidor principal de legitimidad de los dirigentes. Un premier con aprobación baja no dura en el cargo así desempolve el disfraz del hombre araña y se aferre con garras y con furia.
Sin embargo, la posición que toma el ministro es condenable. Estimado señor Alva Castro: no estamos jugando el posicionamiento político o las sonrisitas del pueblo; estamos enfrentando un asunto complejo, el cual urge resolver en el mediano plazo (cuando mucho) y a pesar de ello ¿usted sigue jugando a ser central? Es importante que un líder sea conciliador, capaz de escuchar las sugerencias de todos y plasmarlas en decisiones que sigan una línea clara y que hayan sido producto de la discusión alturada y la pluralidad; pero ser conciliador no quiere decir huir del problema. Un verdadero líder, debe también enfrentar los asuntos difíciles con mano firme, cabeza fría y siempre pensando en lo mejor para el país y no para sus anhelos personales.
CONCLUSIONES
1. El ministro del Interior ha demostrado que tiene mejor muñeca que el señor Salazar, pero la utiliza en pos de sus ambiciones y no a favor del Perú.
2. El ministro Salazar ha sido defendido pese a una terrible decisión, pero su actuación no debe ser olvidada. Ha obrado como marioneta de otro ministerio y se quemó el en intento.
3. El premier Jorge del Castillo cada día aumenta una razón más para querer eliminar a Luis Alva Castro del mapa, pero se controla porque la experiencia le ha enseñado a mantener la calma (aunque amenazó con renunciar en un momento de hartazgo).
En el gabinete las papas queman y vaya que huele a chamuscado.
El que no la pasa tan mal es el presidente García que como siempre ha logrado salir medianamente bien parado. Suficiente show con agricultura, interior y PCM, él puede dedicarse a comer canchita tranquilamente mientras ve la película dramática que ha hecho del gabinete. ¿Logrará que Jorge del Castillo no se consolide como una fuerza aprista significativa? Parece que esa fue la idea cuando designó a Alva Castro en Interior, pero ¿cuánto tiempo le durará la gracia? ¿Seguirá tomando fotos irreales de abrazos hipócritas entre sus dos colaboradores o se decidirá por uno y le dará el abrazo que culmine con esta farsa?
Pero ojo, mucho cuidado porque los abrazos de García son abrazos del oso, el que sea elegido, terminará asfixiado.




2 comentarios:
Laura, cada semana leo tus artículos y noto que comentas temas de actualidad con buena visión. Sigue así y coméntame acerca de tu caricaturista Rodrigo.
Gracias por el comentario estimado anónimo.
Rodrigo Arroyo Gárate tiene 15 años. Se puede decir que gracias él tengo el asunto de los gráficos en este blog totalmente resuelto.
Es un trabajo en equipo. Discutimos sobre el tema del cual tratará el artículo y cada uno se dedica a lo suyo: él dibuja y yo redacto.
Tengo la suerte de que cada uno de estos dibujos es inédito y exclusivo para "menoscanas".
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