28/12/2013

Las mujeres de las cifras



Hoy me di con esta cifra en La República: 13.2%, el equivalente a 4.423 adolescentes son madres o están embarazadas. Pero ahí no queda la cosa. La tasa de mortalidad materna en adolescentes ha crecido con respecto al año 2011: del 7.9% al 9.6%. ¿Sus edades? Entre 12 y 17 años.

A los 12, recuerdo, terminaba la primaria. Mi preocupación más fuerte era aprobar el bimestral de francés en un colegio que era nuevo. A los 17, tenía sobre mí otra responsabilidad: el examen de admisión para la universidad. Sí, era una nerdcita que todo lo veía estudios seguramente, pero era mi decisión y elección ser 'nerdcita'. No sé qué hubiera pasado si durante esos años hubiera salido embarazada. Peor aún, no sé qué hubiera pasado si me hubieran violado y producto de ello hubiera quedado embarazada.

¿Qué decisión hubiera podido tomar en un país donde sigue penalizado el aborto por casos de violación? Tal vez hubiera tenido "suerte" y si mi familia me brindaba dinero y, lo más importante, apoyo, abortar hubiera sido una opción porque, seamos francos, en este país injusto el aborto está prohibido, pero sólo para algunas. Pero, ¿qué hubiera pasado si el violador estaba en casa? ¿Qué apoyo me iba a brindar ese familiar? ¿Y el resto...me habrían creído siquiera? Tal vez no. La verdad es que muchas opciones no tienes y cuando no las tienes, no eres realmente libre para decidir nada.

Volvamos a ese 9.6% de mortalidad materna adolescente. ¿Saben cuáles son las causas? 41% por hipertensión inducida por embarazo, 18% por hemorragia (imaginen los abortos clandestinos y asústense un poco) y, ojo, la causa indirecta de muertes más común es el SUICIDIO (56%). Ahí está el panorama y, a partir de estas cifras frías, ¿qué se ha hecho?

Hay dos iniciativas que, siendo bien pensada, me dan ternura porque se saltan olímpicamente el problema de fondo. La primera fue lanzada por Nadine Heredia en Trujillo, en noviembre: El Plan Multisectorial de Prevención de Embarazos Adolescentes. Muy bien, dije yo. Me parece bueno mirar el problema. ¿Cuál es el objetivo de este plan? Reducir al 2021 en un 20% la tasa de embarazos entre adolescentes. ¡Caramba! Pero...¿cómo? ¿Tal vez promoviendo la educación sexual seria en los colegios? O ¿concientizar a los adolescentes sobre los riesgos del uso de la píldora del día siguiente, pero poniéndola al alcance de todas? O, ¿iniciar una campaña de repartición masiva de condones entre los adolescentes? O, ¿iniciar campañas con lo padres y madres para que vean la importancia de denunciar los casos de violación, y también iniciar una campaña nacional que busque acabar con la violación, lo cual será lento, pero sería un primer paso? O...ya, en un arranque de optimismo apasionado, ¿liderando la oposición contra la modificación del Código del Niño y del adolescente para que se asuma como deber del Estado (que es más que lógico) la educación sexual en los colegios? O, perdonen que me emocione, ¿promoviendo la despenalización del aborto por casos de violación, iniciativa que ya está en el Congreso y que sólo las congresistas Rosa Mavila y Verónika Mendoza han asumido como prioridad? ¿Qué, no?

No. La primera dama, Nadine Heredia enfatizó en el lanzamiento de este plan la importancia de cortar con los factores de riesgo social como "la tolerancia que mostramos frente a la violencia" (y despenalizar...? Ok, mejor me callo) y, esta es buena, Heredia "exhortó a los adolescentes a RETRASAR el inicio de su vida sexual para tener más oportunidades en el futuro". Claro, da la impresión de que ni se da cuenta de que el panorama que tiene al frente hace rato no se mejora con "retrasar" el inicio de la vida sexual, primero porque ni piensa en los casos de las violaviones que no son pocos y, segundo, porque nos guste o no, ese retraso no es tal y, concientes y educados sobre los riesgos, un adolescente puede bien decidir sobre su vida sexual y cuándo empezarla.

La otra iniciativa, cuando la leí, me agarró ya con los pies sobre la tierra. Se trata del  Programa VIDAS que iniciará en el 2014 con Ana Jara a la cabeza y que busca "proteger a adolescentes embarazadas víctimas de violación". Claro, "protegerlas" es una palabra bien bonita. ¿Cómo lo hará? 1) Con cuidado psicológico, de salud y acompañamiento durante el periodo de gestación. 2) Si desea dar en adopción al bebe, la Dirección de Investigación Tutelar del MIMP buscará un hogar para el recién nacido.

O sea, ni por un segundo se le ocurrió a la Ministra Jara poner al debate siquiera la posibilidad de buscar despenalizar el aborto por casos de violación. No. La intención es siempre que este embarazo indeseado e injustamente generado sea llevado a término y, por cierto, eso tiene un nombre: revictimización. Pero ocurre, bajo las narices de un gobierno indiferente. Ambos programas no resuelven el tema de fondo y siguen apelando a recetas de maquillaje para solucionar un problema que debe pasar por la decisión libre de las involucradas. Este 2013 ha estado surtidito de iniciativas de este tipo. No ha sido un buen año para las mujeres.

No soy fan de los balances, pero esto es el colmo. No es sólo la inacción del gobierno la que nos está costando vidas, sino la ideología conservadora que opera desde su altar alejadísimo de la realidad la que nos cuesta a todos porque, cuidado, tú, yo, tus hermanas, tus amigas, tus primas y todas las que se te vienen a la mente podríamos ser víctimas de estos hechos y convertirnos también en las mujeres de las cifras. Y esta realidad de espanto ya la vivieron varias. ¿Hasta cuándo?




Plan Multisectorial - La República: http://www.larepublica.pe/08-11-2013/plan-nacional-busca-reducir-en-un-20-embarazos-adolescentes-al-2021

Programa VIDAS - Andina: http://www.andina.com.pe/espanol/noticia-programa-vidas-protegera-a-adolescentes-embarazadas-victimas-violacion-485910.aspx#.Ur9TsJHv5dc

18/9/2013

Por ti. #UniónCivilYA



Enojada. Triste. Agotada.
Es injusto.
Estoy cansada de verte así. De saber que en cualquier momento me escribirás o llamarás por la misma injusta razón y te darás de cara con mi impotencia y mis palabras vacías porque, lamentablemente, no hay nada que pueda decir que te haga sentir mejor, lo sé. Porque me bronqueo con la realidad como tú.
Estoy harta de que me digas que tus viejos te dejaron de hablar porque confesaste, con una valentía tremenda, que eres gay. Estoy harta de que me digas que pudo ser peor porque a otro de nuestros amigos lo botaron de casa, así sin más. Me siento hasta ridícula al decirte “no es nada malo” cuando tienes a congresistas, medios de comunicación y opresores disfrazados con sotana diciendo que lo natural es el matrimonio entre un hombre y una mujer, que eres un enfermo y que no mereces ningún derecho.
Me angustio cuando veo que al menos 20 niños se han suicidado en el Perú víctimas de bullying, víctimas del calificativo frecuente: gay (afeminado, marica). ¿Qué derecho tienes tú de joderlo? ¿Quién te ha dicho que ser gay es un insulto? Me angustio también, sí, cuando andamos por las calles acompañados de tu pareja, retorciéndonos de la risa porque esos encuentros son divertidos, y de pronto te estampa un beso ante la mirada de desaprobación de los transeúntes. Me angustio porque recuerdo que hace unos meses, por eso, les gritaron mil cosas en la calle: “¡¿qué te pasa imbécil!?”, grité como si sirviera de algo. De nada. Yo sé que te has ido acostumbrando a ese rechazo. Eso es lo que me molesta más: Que te acostumbres a esa injusticia.
Me da rabia cuando voy a las marchas por los derechos LGBTI o a cualquiera de las actividades que realizan y veo siempre las mismas caras, salvo algunas contaditas excepciones. Me da rabia porque sé que no es una lucha de los mismos, debiera ser una bandera de todos. Me enerva el estereotipo, que caricaturicen tu opción en la tele, la radio, los periódicos, algunas obras de teatro, etc. Ese estereotipo termina siendo, al final, tan perverso como el abusivo del salón de clases.
Me dan vergüenza los argumentos en contra de la unión civil para todos. Desde creer que se “arruinará la institución del matrimonio” (sic), como si la proliferación de divorcios no fuera una realidad, sino un espejismo en mi cabeza, hasta creer que un niño “necesita” tener un padre y una madre (hombre y mujer, respectivamente) en casa. ¿Por qué no declaramos ilegal que existan padres o madres solteras pues? Francamente.
Me da también rabia la señora que me topo en la panadería y que, preocupada, me dice que está bien el amor pero no el escándalo. “¿A qué se refiere, señora?”, le pregunto serena. Y me dice que los homosexuales que quieran amarse lo hagan en privado, que nadie lo prohíbe. ¿Pero eso no es justamente una prohibición? ¿Por qué puedo yo, por ser heterosexual, vivir en público mi pasión y ellos no? ¿Qué me hace a mí, mi abrazo, mis besos y mi agarrada de mano, tolerable? ¿Y quién habla de amor? Aquí se habla de derechos y de igualdad para todos. Es lo mínimo.
Por eso estoy a favor del matrimonio igualitario. Sí, matrimonio, no me vengan con sandeces terminológicas. Si se llama “matrimonio” para heterosexuales (así sea un “estado laico”, ¡valga el entrecomillado!), que también se llame así para todos. Si se quiere debatir sobre el “matrimonio” como institución en general, todo bien, pero ese es otro debate. Aquí el tema es de igualdad. Incluso para abrir el debate, primero igualemos a los actores. El proyecto presentado por Carlos Bruce es, por eso, un primer paso que saludo. Uno que debemos dar. No el fin, el primer paso. Vamos por él.
Porque estoy harta de abrazarte sin ningún resultado concreto. Porque estoy harta de escucharte y de sentirme impotente. Porque no quiero que el plan de juerga de los fines de semana deba ser en ciertas discotecas amigables, quiero entrar contigo a bailar en todas. Somos iguales tú y yo, mi opción sexual y la tuya es lo de menos. Porque sudo, sufro, siento, río y lloro como tú, no me importa un cuerno que digan que “el Perú no está preparado”, como si fuera un argumento válido. Los que tenemos que estarlo somos nosotros. Y lo estamos. Por mí pero sobre todo por ti, esta vez. Este será mi más fuerte abrazo. Te prometo que luego nos vamos a celebrarlo. Te lo prometo.
#unióncivilYA

26/7/2013

Fiestas patrias en las calles





Cuando te indignas, reaccionas y, al parecer, de eso se ha olvidado el gobierno. Se ha olvidado el Presidente Humala que esas calles que ahora ordena que ocupen policías, su caballería, sus “rochabús” y sus gases, fueron también ocupadas por él, cuando estaba del otro lado. Del de los indignados. Del nuestro.

La indignación se ha intensificado en las últimas semanas. El Congreso terminó por colmar el vaso. Pero el vaso se iba llenando hace buen tiempo. Con diferentes cantidades, y durante distintos gobiernos, pero la indignación terminaba por ser la respuesta constante. Lo mismo ocurre ahora.

La lista de demandas no es necesariamente compartida. La convocatoria de la marcha para mañana (#27J) la han hecho los sindicatos y desde hace tiempo, mucho antes del escándalo de la repartija. Hay reclamos de enfermeras, hay huelga médica, hay trabajadores exigiendo el diálogo antes que la imposición de una ley necesaria pero mal planteada (Ley de Servicio Civil), hay el reclamo de quienes creemos que la educación sexual es responsabilidad del Estado, hay el reclamo de millones de mujeres que tenemos derecho a decidir sobre nuestros cuerpos, hay el reclamo de quienes consideramos que nadie debe ser discriminado por su opción sexual, ni mucho menos invisibilizado por el Estado (como el INEI pretende hacer en el censo anual que se está llevando a cabo), etc.  Es cierto que la repartija fue la última gota, el último escándalo, el “nomejodas” generalizado. Pero no es lo único.

Lo cierto es que hace buen tiempo hay un grupo de peruanos, la minoría, que cree que puede hacer lo que le venga en gana con un país que no es sólo suyo, y ¿por qué? Porque los hemos dejado. El que calla otorga y lo cierto es que hemos estado callados buen tiempo. Democracia no es ir a votar cada cinco años. Democracia somos tú y yo hablando, escuchando, discutiendo, argumentando, opinando y muchas veces marchando.

Por eso mañana, como el 22 y el 17, habrá una marcha multitudinaria y con banderas de diversos colores. No tenemos que compartirlas todas. Basta con respetarlas. Todos tenemos, al fin y al cabo, la misma motivación: estamos hartos. Si tú también lo estás ven. Trae tu bandera, tu pancarta, tu indignación y tu voz. Lo más positivo de todo esto, más allá del cambio que podemos lograr (como la anulación de la repartija, por ejemplo) es el mensaje que estamos brindando: no nos callamos.

Ese es el verdadero mensaje que merece el Perú en estas fiestas patrias. No más cifras decorativas, ni cáscara discursiva. Qué mejor manera de celebrar las fiestas patrias que defendiendo al país que queremos. Por eso, mañana la celebración se vive en la calle, en la Plaza Dos de mayo a las 10am para ser precisa. Este año se quiere al Perú con bastante bulla. Este año lo queremos en conjunto y nos indignamos junto con él. 

Nos vemos mañana, en las calles. En nuestras calles.

#27J

4/2/2013

Un voto pragmático


Digamos que no te gusta Susana Villarán. Digamos que no votaste por ella en el 2010 y que estás seguro de que en cualquier contexto preferirías votar por su contrincante. Es más, digamos que admites que tu rollo contra ella es personal, completamente emocional, casi irracional pero no por ello menos válido.

Digamos que perteneces al grupo de los que creen que esta alcaldesa no ha hecho absolutamente nada por la ciudad. Que es puro floro. Puede que me parezca mezquino pero, vamos, ¿quién soy yo para juzgar tus opiniones? Entonces, nadita. Villarán, a quien rotulas de “vaga”, “pituca”, “florera”, etc. no ha hecho absolutamente nada, según tú.

Digamos que eres simpatizantes de Castañeda y, a diferencia de varios, no tienes el menor problema con admitirlo en voz alta. Te respeto. Crees firmemente que al margen de la corrupción, el robo o lo que fuere, lo más importante es que se haga obra.

Digamos que detestas con todo tu ser a la izquierda y cualquier cosa que se le acerque. Que los derechos humanos, en serio, no te parecen tan importantes y que crees que la Comisión de la Verdad miente con sus cifras. Digamos que estás convencido de que Alberto Fujimori no merece la condena que cumple  y que, es más, crees que es, al fin y al cabo, el mejor presidente del Perú pues “derrotó” al terrorismo.

Digamos que no te interesa la política. Que te parece cochina, mentirosa y deshonesta. Que para ti TODOS los políticos son un asco y que prefieres pensar y discutir de cualquier otro tema antes que malograrte la sangre hablando de coyuntura o, peor aún, arruinarte la mañana leyendo periódicos. Crees que acercarte a ellos es una pérdida total de tu tiempo pues las noticias sólo son de sangre, basura y, por si fuera poco, política. No gracias. Paso.

Y vives en Lima.

Tal vez quien lee se sienta identificado en uno o más de un escenario de los arriba planteados. Creo que si ese es el caso, algo de razón tienes. Todos ellos son válidos e imagino que tendrás razones más que suficientes para situarte en cualquiera. Creo también que si vives en Lima es probable que quieras lo mejor para tu ciudad y en consecuencia para ti. Ninguno de los escenarios anteriores excluye esa premisa. Finalmente, soy consciente de que lo que es “mejor” para ti, no será necesariamente lo que resulte “mejor” para mí. Por eso no me interesa argumentar mi opción para este 17 de marzo a partir de la defensa a la actual gestión o del insulto a quienes impulsan la revocatoria. No. Para qué. Ese es un método bastante usado y no te quiero aburrir (tan pronto). Lo que quiero es soltar una practicidad. Un detalle muy pragmático y muy simple.

Si estás en cualquiera de los escenarios anteriores y quieres lo mejor para tu ciudad, aun cuando odies a Susana Villarán, por la razón que sea, o si crees que no hace ni ha hecho absolutamente nada, o prefieres que regrese Castañeda a continuar, a su manera, las obras que hizo durante sus dos años como alcalde, o detestas con todo tu ser a la izquierda y por tanto a la actual alcaldesa, o simplemente no te importa la política y por eso decides, por ejemplo, viciar tu voto o simplemente pagar tu multa; te pregunto, por qué crees que el “sí” sería una mejor opción. Te lo pongo simple: Si para tiSusana Villarán es lo peor que le ha pasado a Lima y no hace nada, ni hará nada, ni logrará nada, ¿eres consciente de que aún su “nada” es más beneficioso para Lima (y para todos nosotros) que el cambio sucesivo de alcaldes que aún si quisieran hacer mucho, no lo lograrían pues no tendrían tiempo para ello? ¿Eres consciente de que aunque no te parezca suficiente, las reformas que se han iniciado podrían aunque sea avanzar (por no decir que podrían terminar) y, por tanto, en alguito, alguito, alguito (insertar todos los diminutivos que quieras aquí) sería mejor para nuestra ciudad frente al reinicio de obras, la nueva elaboración de estrategias, planes, estudios etc.? Estos, por cierto, tendrían que iniciarse en tiempo récord y, créeme, no lograrán avanzar mucho antes de que se convoque a elecciones, venga una nueva gestión y con ella, un nuevo equipo, nuevos planes, nuevas estrategias, etc. O sea, el “no se hace absolutamente nada” será una realidad flagrante.

Esta no es mi razón para marcar el “No”, pero es una razón que me pareció muy lógica. Como me dijo un querido amigo hace unos días: “lo poco o nada que haga Susana Villarán ahora, será siempre más de lo que podría hacer un sucesor. Yo voto “no” por eso. Y marcaré con ganas.” 
Razón no le falta.