Mis dos grandes amigos políticos, esos de los que hablo muy seguido y con una pasión que yo no reconozco en mí misma, se han puesto de acuerdo para sacarme canas nuevamente. Hablo, nada menos que de Luis Alva Castro y Luis Castañeda Lossio, los dos Luises de mi corazón a quienes, con todo mi amor, les dedico este post cortito, porque no hay nada muy nuevo que pueda decir.
He estado pensando, desde que me enteré que Luchito 1 (billetera-floja) había utilizado 15 mil dólares de los fondos del Congreso para pagar un show de Fabiola de la Cuba y desde que Luchito 2 (esta-boca-no-es-mía) estaría vinculado a una empresa a la cual se le pagó nadita menos que 35,9 millones de soles, que estos dos casos son los que han quedado en evidencia pero que, de lejos, no son los únicos. ¿Cuánto no estamos viendo?
He estado pensando, desde que me enteré que Luchito 1 (billetera-floja) había utilizado 15 mil dólares de los fondos del Congreso para pagar un show de Fabiola de la Cuba y desde que Luchito 2 (esta-boca-no-es-mía) estaría vinculado a una empresa a la cual se le pagó nadita menos que 35,9 millones de soles, que estos dos casos son los que han quedado en evidencia pero que, de lejos, no son los únicos. ¿Cuánto no estamos viendo?
Me gustaría decir que Luchito 1 entendió que este país no merece que continúe en cargos importantes pues no solo hace cualquier tontería, sino que sabe que no lo sancionarán porque tiene el otoronguismo por un lado y el partido aprista avalándolo por el otro (y bueno, esos dos no se excluyen, por si acaso).
Me gustaría decir que Luchito 2 por fin llamó a la terapista del lenguaje que le he recomendado y ha decidido, además, enfrentar el pánico escénico y responder por los cuestionamientos que se le hacen desde hace tiempo, y no recién a partir de esta empresa fantasma que, honestamente, habla por sí sola.
Pero la cosa está difícil. Ambos Luchitos siguen, uno empeñado en defenderse como sea de los actos de corrupción que comente (unido con una pizca de ineficiencia, porque ni que fuera un novato como para cometer semejante error) y el otro en pasar como un fantasma por el municipio de modo que nadie le dice nada.
Ahora resulta que el sobrino de Luchito Castañeda era director de la empresa fantasma. ¡No pues Luchito! Además de mudo y corrupto, ¿también nepotista? Asu mare. Estos dos Luchitos además de tocayos habían sido similares en otras (malas) artes y mientras tanto nosotros seguimos viendo que se levantan al país y shushhh...
Revisen la columna de ayer de C.Hildebrandt, está precisa.





